domingo, 7 de septiembre de 2008

Ella es mi mamá

por Guillermo Ueno

Me interesan los álbumes familiares. Mi fotografía tiene que ver con eso. Desde antes de empezar a sacar fotos, me gustaban mucho algunas fotos de los álbumes de mis viejos. Al principio creí que era por cierta nostalgia –a mí me gusta cualquier cosa vieja–, pero después empecé a ver que eran fotos que se sostenían más allá del momento y más allá de que fueran fotos de mis viejos.

Esta fotografía es de los años ‘50. Ella es mi mamá. Parece muy madura pero tenía 16 años. Todavía no estaba de novia con mi papá, pero se conocían del club. La foto está sacada en Burzaco, en el campo de deportes del Club Japonés. Es toda gente de campo, todos eran floricultores. Y la ropa es la que usaban para salir. Mi mamá está con su grupo de amigas. El mismo grupo de siempre, aún ahora que tiene sesenta largos.

El que sacó la foto es Jorge Matsuhiro, un fotógrafo totalmente amateur. Era 10 años mayor que mi mamá y amigo de mi padre. Vivía en Longchamps, la estación siguiente a Burzaco, en el medio del campo con las flores, y para los ratos libres se había armado un cuartito oscuro en el galpón de su casa. Lo que nadie sabe es cómo aprendió. Tal vez por revistas; en esa época había muchos cursos por correspondencia. Creo que era el único que tenía cámara en esa época. Matsuhiro había nacido acá pero como toda esa primera generación eran más japoneses que nadie. Aprendían castellano recién en primer grado.

En esta foto tan cotidiana y casual, creo descubrir que el interés de Matsuhiro no era sólo fotográfico. Suelo descubrir fácil cuando el fotógrafo está enamorado de las personas a las que fotografía: esas personas salen muy bien. Después me enteré de que Matsuhiro gustaba de mi mamá. Tenía 10 años más que ella y la pasaba a buscar en auto por el colegio. Ella no le prestaba atención. Pero todas las fotos que le sacó son lindísimas.

Matsuhiro aparece como una figura muy extraña para mí. Me cuenta mi papá que era el “raro” del grupo; no practicaba deportes, leía mucho, le costaba relacionarse. Cuando salían, él iba con la cámara y se dedicaba a fotografiar cosas sin interés, el teléfono público, la estación de trenes. Es curioso porque no hay fotos de los años ‘40 y ‘50 de Burzaco. Creo que él, como otros inmigrantes, usaba la fotografía y los álbumes como una forma de entender dónde estaba parado, qué hacía en un lugar tan extraño. Matsuhiro murió a los 28 años. No se sabe de qué. Siempre tuvo una salud muy frágil.

Seleccioné diez de sus fotos para la revista francesa Purple Journal. Era un dossier sobre los años ‘50, ‘60 y ‘70 que se llamaba From elsewhere, here. Había fotos de todo el mundo, de artistas como Agnes Vardá y Chris Marker. Y a la gente de la revista le encantaron las fotos de Matsuhiro. Una vez publicadas se confundían con las de un artista japonés. Parecía Japón pero era Burzaco.

Mi mamá se sorprendió cuando vio sus fotos en la revista francesa. Dijo: “Son fotos que hace cualquiera”; el mismo prejuicio que tiene la mayoría. Ella sigue creyendo que es una rareza mía, un capricho. Pero a mí el documentalismo que más me interesa es el que sale de la nada, sin intención de ser documental. Como Nan Goldin, Jacques Lartigue, Atget. Esta foto me gusta desde siempre. Allí se mezcla todo. Un montón de cosas a partir de una sola foto. Me entusiasma mucho eso. Por eso la elegí.

Ahora estoy rastreando los negativos de Matsuhiro. Es difícil porque la familia se disgregó y nunca le dieron importancia a lo que él hacía. Me gustaría rearmar la historia de la inmigración japonesa en Argentina a partir de álbumes familiares.




Para ver fotos de Guillermo Ueno, click acá y buscar. ¡Vale la pena!

22 comentarios:

girlontape dijo...

Preciosas fotos. Como dice Nan Goldin (my hero):
"Fotografiar a una persona es una forma de ternura."
Mi madre recién nos mostró una serie en b/n de ella a sus 18: irradian sensualidad, emoción, amor.
"Quién te las sacó?!?" le preguntamos.
"Y...un amigo..." dijo haciendose la boluda.
"Un enamorado queres decir."
"No sé...no me acuerdo...no creo..." dijo ella. Nunca supimos quien era ese pretendiente. Las fotos, beautiful.

Fotografías dijo...

Bienvenida por estas páginas, girlontape! Las fotos de Jorge Matsuhiro, rescatadas por Guillermo Ueno, son sorprendentes, no? ¡Y es muy triste la historia de ese fotógrafo enamorado que se murió a los 28 años! Pero el tema de la relación entre fotógrafo y sujeto de la fotografía me parece que es una de las claves del arte actual... clave complicada si las hay. Bueno, usted algo del tema sabe, nocierto?

Voy a postear más fotos de Mitsuhiro que me pasó Guillermo porque realmente valen la pena, incluso como secuencia que nos devuelve un mundo perdido, tan perdido y recuperado como el Combray de Proust, en este caso ese lugar que "parece Japón pero es Burzaco", como dice Guillermo.

Fotografías dijo...

Me voy a poner plomo y voy a "traer a colación" un par de ideas de un ensayo que estaba escribiendo precisamente sobre este tema, referido a mi trabajo como documentalista:

La tradición del documental tiene que ver con la búsqueda de lo representativo: los sujetos de un film documental tienden a despojarse de sus señas demasiado particulares, para asumir la representación de categorías, como la del Obrero, El Esquimal, El Vendedor, El Preso. El cine documental hereda mucho de la fotografía, aunque algunas clasificaciones la ubican como octava entre las artes, frente al posterior “séptimo arte”. Los fotógrafos, para que su tarea fuera considerada artística, debían tomar la mayor distancia posible del amateurismo del álbum familiar, donde lo que cuenta no es la fotografía sino quién ha sido fotografiado. En la fotografía casera siempre hay una relación personal entre el que posa para la foto y el que la saca. Y es precisamente esa relación – que obliga, que genera una responsabilidad – la que ha sido rescatada por algunos de los cineastas que están cambiando la práctica y las formas del cine documental.

En mi propio trabajo, siempre me pareció la mayor de las ficciones el rol de observador anónimo, que hace de cuenta que es como una “mosca en la pared”, cuya presencia nadie advierte, y que no tiene nada que ver con la situación que está registrando. La única realidad del documental es precisamente el encuentro entre documentalista y documentado y esa relación humana – que pasa por la ética – es diferente en cada documental. Así como la humanidad de cualquiera se define justamente por lo que lo hace único y no por lo que lo ubica en una categoría. En la medida que los documentalistas asumen ese intercambio, y no se esconden detrás de una pretendida objetividad, cada documental adquiere la singularidad de toda relación humana. Y tal vez sea ahí donde radica la originalidad con que se está imponiendo el género documental.

Ho detto.

Alejandra Almirón dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Fotografías dijo...

"simplemente"... ja ja ja

Es que "relacionarse con otro", de por sí, es de lo más complicado que hay! Y si metemos la cámara de por medio... estamos en problemas!

Por eso, en el fondo, es mucho más fácil comerse la ficción de la objetividad, la racionalidad, la causa noble, dar voz a los que no tienen voz...

Pero, para mí por lo menos, ya no hay otro camino que tratar de lidiar con la realidad de esa relación... Es que ya no me creo mi propio papel de Documentalista...

Prefiero, toda la vida, el papel de Fotógrafo Japonés Enamorado en los jardines de Burzaco!

Alejandra Almirón dijo...

Coincido plenamente con lo que decís Andrés. Ahora qué difícil despojarse de la racionalidad, la objetividad y todas esas cosas que aprendemos tan rápido. Por ahí no hay que pensarse como documentalista sino como un simple cineasta o menos aún, como alguien que simplemente se está relacionando con otro, cámara mediante.

Alejandra Almirón dijo...

bueno, después de todo sos el papá doc !!!! se me autoborró un comentario...., el blog ya se vacunó contra mí !!!

Alejandra Almirón dijo...

ah las fotos Japón-Burzaco para mirarlas un largo rato, buenísimas !!!!

Fotografías dijo...

si les hacés click, las podés ver ampliadas, como en sensurround...

tosto dijo...

Hola Andrés
Muchas gracias por incluir las fotos de Matsuhiro en tu blog, ya te mandé un mail pero queda lindo ponerlo acá también, primer incursión en blog.
Me gusta lo que andan hablando con Alejandra, en algun sentido me siento un fotógrafo documentalista aunque nadie se de cuenta, entoces estas cuestiones de objetividad, relación sujeto objeto, presencia de la cámara me son muy familiares, particularmente me gusta pensarlo como una trinidad que se entremezcla y hace posible lo maravilloso del relato.

Alejandra Almirón dijo...

La palabra "documental" no me cae bien. Es pretenciosa, supone "verdad".
Cuando vemos una peli de Andrés, por ejemplo, no estamos frente a un hecho verídico, él construye sentido sin mostrar pruebas de realidad. No hace documentales, habría que poner otra cosa en su perfil.

Fotografías dijo...

¡Ah, el viejo dilema! ¿Cómo llamar lo que hacemos? ¿Cómo zafar del Gran Malentendido del Documental? Eppur, si muove...

Ese reclamo de verdad, ese pacto con el espectador -- "creeme, te estoy contando la verdad" -- no deja de producir una especie de corriente eléctrica que hace que las imágenes y situaciones de un documental cobren vida de una manera que la ficción rara vez alcanza.

No sé, le tengo afecto al género documental. Pero tal vez sea un viejo cariño nostálgico que ya es hora de dejar atrás. Lo estoy penando en serio, no creas.

Quise decir "pensando" y me salió "penando"...

Un Psicoanalista ahí, por favor!

Alejandra Almirón dijo...

bueh, ya no te llamaremos Papá Doc, hay que pensar otro título

tosto dijo...

A mi si me gusta que me digan documentalista, será porque sino dicen que hago fotos cualunque, igualmente el sentido de documentar no tiene que estar ligado a lo verdadero real, etc sino a que se está dejando un documento, solo eso, aunque uno no quiera lo está haciendo, me gusta pensar el arte como documental, lo raro es que pensando el arte como documental lo siento muy aliviado, relajado, en cambio el sentido documental verdad del periodismo, ensayo fotográfico, cine documental, cuando el documental se vuelve género me asfixia, lo que veo en las películas, vimos las dos al hilo ayer, es que parecieran ser que se arman a tu pesar, como quien no quiere la cosa y para mi eso si es verdad, como es verdad Heliografía de Claudio o mil ejemplos más, en el sentido de una presencia real, esa idea de Steiner que tanto me gusta, un poco pesada pero si la pienso con trabajos como los de ustedes otra vez viene el alivio,
uy, se me hizo largo,
va mi segunda participación en un blog.

Alejandra Almirón dijo...

Pensar que el cine nació como "documental", cuando el registro lo era todo y no existía gramática alguna.
Y ahora es este mismo cine, ya no primitivo, el que se cuestiona todo lo que hace. Casi como un cine pasado de rosca con el diván.

Fotografías dijo...

Fijate Ale como, para nosotros, que venimos del documental, a veces lo "documental" se convierte en una mochila pesada, con toda su carga asfixiante de Verdad, Objetividad, Causa Noble, etc, mientras que para alguien como Guille, que de alguna manera viene de otro lado, lo toma como una licencia para delinquir y hacer las cosas de modo relajado, aliviado...

Y, ahora que lo pienso, justo a punto de abandonar el género documental como tal, recuerdo que lo que me atrajo del documental fue justamente eso, como un lugar de absoluta libertad, sin las reglas asfixiantes de la ficción...

Será que uno siempre está buscando Otra Cosa...

Alejandra Almirón dijo...

Si existe un dios del Doc, me castigó. Fui a ver la última de Solanas y al llegar estaba la función suspendida.

Fotografías dijo...

quien te dice... a lo mejor tuviste suerte y en realidad el Dios del Documental, que es tan bueno como Ganesha, no te castigó sino que te sonrió...

girlontape dijo...

"La única realidad del documental es precisamente el encuentro entre documentalista y documentado y esa relación humana – que pasa por la ética – es diferente en cada documental. Así como la humanidad de cualquiera se define justamente por lo que lo hace único y no por lo que lo ubica en una categoría."
Creo que ahí you hit the nail on the head Andrés...sólo la singularidad es capaz de transmitir aspectos de lo universal, y no al revés. Muy bueno tu ensayo, queremos más!

Fotografías dijo...

En esa línea, se me ocurre esta idea: ¿qué hay menos "representativo" y más singular que uno mismo?

arqueck dijo...

Che, esta foto está en la puerta de mi habiación, mirando a la cama en la que duermo... Un día hice en la puerta un collage con mil cosas y esa foto -supongo ahora- estuvo en una Radar.

Llegué de casualidad y es una entrada vieja, así que es hablar con el Cósmos sin testigos.

Fotografías dijo...

¡Pero el Cosmos tiene oídos infinitos, arqueck! ¿Cuál de las dos fotos tenés en la pared? Imagino que la de la "chica" en la moto (uso comillas por respeto: se trata de la Mamá de Guillermo Ueno...) Es la que yo colgaría en la puerta de MI habitación!

Ahora que el Cosmos ha hablado, me pregunto ahora si vos vas a oir al Cosmos...

saludos!