
miércoles, 18 de abril de 2012
BAFICI 2012 (11)

martes, 17 de abril de 2012
BAFICI 2012 (10)

lunes, 16 de abril de 2012
BAFICI 2012 (9)

BAFICI 2012 (8)
En los últimos años, sin embargo, Benning parece haber vuelto al ruedo. En un movimiento muy sintomático de reincorporación de la tradición vanguardista al género documental, el festival documental de Pamplona organizó un retrospectiva de su obra. De ahí rebotó al BAFICI, donde estuvo en abril. No llegué a ver ninguna de sus películas pero lo conocí y hablamos extensamente durante una cena. Me contó algo de su vida en la montaña y de una réplica –qué extraña obsesión tienen los americanos con las réplicas- que hizo de la mítica cabaña de Henry David Thoreau en el Lago Walden. Yo le conté que estaba escribiendo sobre Claudio Caldini, un pariente pobre del Sur en las lides del cine experimental, que también vive de alguna manera retirado del mundanal ruido, lejos de Buenos Aires. Me anticipó que iba a repetir una charla que había improvisado en Pamplona, usando internet. Al final, en el ajetreo del BAFICI, me la perdí.
La charla de Los Angeles tal vez haya sido una repetición de la repetición, entonces, aunque estoy descubriendo que una de las claves de la práctica experimental es, precisamente, la repetición. Y, por supuesto, la variación inevitable que se produce en la repetición. La “charla” de Los Angeles fue, en rigor, una especie de performance. Lejos de dar la sensación de haber sido ensayada previamente, tuvo todo el encanto de la improvisación, hasta en el mal sentido de la palabra. La improvisación, efectivamente, tiene mala prensa: “¡es un improvisado!”; “un evento de semejante importancia no se puede improvisar”, etc. Pero hay pocas cosas más maravillosas de contemplar que alguien que sabe improvisar. Benning parece torpe, mal preparado, las cosas están siempre a punto de salirle mal. Pero, inesperadamente, los malabares que hace girar en el aire nunca terminan en el piso.
BAFICI 2012 (7)

domingo, 15 de abril de 2012
BAFICI 2012 (6)
sábado, 14 de abril de 2012
viernes, 13 de abril de 2012
BAFICI 2012 (5)
No las conté, pero hay muchas películas argentinas -muchísimas- en esta edición del BAFICI. Luciano Monteagudo, otro viejo lobo de mar de la primera época del festival, con quien compartí mi primera función ayer por la mañana, se tomó el trabajo de contarlas: son 59, sin contar cortometrajes. (Como en aquella frase de Historia universal de la infamia: "Billy The Kid... debía a la justicia de los hombres veintiuna muertes - sin contar mexicanos". Y para continuar con el paréntesis abierto: por cierto, mañana sábado por la tarde -17.30hs- no hay que perderse el programa 1 de la competencia oficial de cortometrajes, donde se proyectarán excelentes trabajos de mis alubnos Luna Paiva y Manuel Abrahamovich, más uno del amigo Pablo Mazzolo que también promete). Quedar afuera de esa selección generosa -como se dice "país generoso"- debe ser un hueso duro de roer. Y es lo que le pasó a Nicolás Prividera, director de la notable M que, tras ganar en Mar del Plata en 2007, fue uno de los pocos títulos nacionales que el festival porteño compartió con el festival playero. Este año, sin embargo, Tierra de los padres, la nueva película de Prividera, fue rechazada tanto por Mar del Plata como por el BAFICI. Gajes del oficio, se podría decir. Y lo puede decir, en primer lugar, un servidor, quien tiene en su haber una extensa colección de amables mails de rechazo, a veces previsibles, a veces sorprendentes, cuando uno se entera qué películas horribles sí fueron seleccionadas para ciertos festivales. Take it on the chin como recomiendan los ingleses. Bancatela y seguí adelante. Prividera dice en la carta que le recomendaron "bajar la cabeza" (aunque no es lo mismo) y aceptar "las cosas como son". Pero Prividera no se la bancó y escribió una carta abierta, seguida por una segunda carta, denunciando la exclusión de su película y "las cosas como son", exigiendo que los programadores del festival hagan públicos los criterios por los que su película quedó excluida y, en términos generales, cuáles son los criterios de programación. Comparto, con Luciano Monteagudo y muchos otros, la sorpresa -casi diría incredulidad- ante la exclusión de Tierra de los padres. Al mismo tiempo, aunque también me hago mis propias preguntas acerca de ciertos aspectos de la programación del festival que yo mismo fundé, me resulta imposible compartir la posición de Prividera, por más que pueda identificarme con él en tanto colega cineasta cuyo trabajo respeto mucho. Por cierto, Tierra de los padres es un proyecto que seguí desde sus comienzos y tenía muchísimas ganas de ver la película terminada en la inmaculada proyección del Abasto (y no "colgada de la red", como sugieren algunos, como si fuera lo mismo). Las reglas de juego de un festival, cualquier festival, son estas: hay una selección, algunos quedan adentro y otros afuera. Y nadie, en ningún lugar, explica nada, más allá de la carta de cortesía que siempre dice lo mismo: "seguí participando". Alguna vez me han mandado una carta "personalizada", de parte del director del festival, pero para mí ha sido casi peor. Del otro lado del mostrador, tanto como programador del BAFICI en su momento, como jurado o integrante de comités, puedo decir que las verdaderas razones para excluir una película o para negar un subsidio son siempre mucho más complejas de lo que puede expresar una "justificación", resultado a veces de largas discusiones, de negociaciones, de consensos o, incluso, de razones que serían dolorosas u ofensivas para el interesado. Es evidente que cada programador, cada jurado, cada integrante de un comité, tiene "criterios". El rol del director de un festival, en este caso Sergio Wolf, es llevar ese conjunto de criterios, siempre disímiles, hacia una idea general de curaduría, que significa armar un programa diverso, equilibrado, provocativo, estimulante, etc, y no elegir el top ten o, en este caso, el top fifty o fiftynine... Igualmente, resulta complicado verlo así si tu película quedó, de alguna manera, en el puesto 60 del ranking. Y ahí, en esa cifra desmesurada, generosa, está quizás el problema. Es más digerible quedar afuera de una selección de, digamos, diez películas, o incluso veinte, que de cincuenta y nueve... A propósito, como colofón simpático, recuerdo una anécdota de Ricardo Aronovich, celebrado fotógrafo argentino radicado en París hace cuatro décadas. Aronovich llegó a hacer la dirección de fotografía de películas de algunos de los grandes nombres del cine internacional de los años 70 y 80: Alain Resnais, Costa Gavras, Louis Malle, Ettore Scola, entre otros. Una vuelta, en sus primeros difíciles años parisinos, llegó a salir una nota en el diario, que mencionaba a Aronovich entre "los 10 mejores fotógrafos del cine francés actual". Aronovich, entusiasmado, envió una carta con el recorte a su madre, en Buenos Aires, que nunca creyó que lo de dedicarse al cine fuera una buena idea. Por vuelta de correo, Aronovich recibió la respuesta: "Te felicito, hijo, por haber sido nombrado el décimo mejor fotógrafo de Francia"...miércoles, 11 de abril de 2012
BAFICI 2012 (4)

Otro rito del BAFICI ritual es hacer ambiciosas listas de películas que uno quisiera ver, en base a recomendaciones, antecedentes, rumores o pálpitos, también intereses profesionales. Después del festival, resulta que no vimos ni una décima parte de las que queríamos ver y caímos o nos dejamos arrastrar a lo que fuera, dejándose llevar por el momento o, mejor dicho, por los momentos que conseguimos robarle al día a día de la vida cotidiana en nuestra ciudad. Hay un libro muy simpático, en ese sentido, del escritor inglés Nick Hornby, The Polysyllabic Spree, que reúne sus columnas de The Believer, tituladas "Cosas que he estado leyendo", donde siempre empieza con la lista de libros comprados ese mes, cotejada con la de los libros efectivamente leídos, listados que raramente comparten más de un título. Soy muy propenso a las listas, son casi mi manera privilegiada de pensar. Podría hacer el ejercicio de Hornby pero con cualquier cosa. "I have measured out my life in coffee spoons" dice un poeta famoso. Yo podría medir mi vida en listas. Podría hacer una lista de las listas de las cosas que no llegué a hacer, cada día... Por el momento, aquí va mi lista de películas que me gustaría ver en el BAFICI, sin ningún orden, dejando de lado las argentinas que ya puse en otra lista.
BAFICI 2012 (3)
Comienza el rito anual del BAFICI. Vengo del Abasto, donde fui a retirar mi credencial y hacerme de un catálogo y, fundamentalmente, manotear una grilla de programación con horarios y salas. Hay que programar los días venideros y -confesión de vejete- me cuesta demasiado ver la programación en interné. Recuerdo cómo nos rompíamos la cabeza con el diseñador de las primeras épocas, el hoy mediático Darío Sztanjnzrajber, para que el programa -por entonces un tríptico desplegable- sea legible. Me senté a tomar un café, desplegando programa, catálogo y libreta en la mesa -mucho papel- para programar el cine del futuro (como se denomina la sección más baficera del bafici) o, mejor dicho, el cine de los próximos diez días. No llegué a completar la tarea ya que me distraje, agradablemente, en conversación con Marcela Goglio, programadora argentina del Film Society del Lincoln Center de Nueva York que fue, también, la primera programadora invitada del festival, allá a lo lejos y hace tiempo, en los primeros años del BAFICI, cuando un servidor lo dirigía. A pedido mío, Marcela armó una muestra a partir de una idea que en ese momento me pareció bastante original pero que no tuvo mayor trascendencia: programar, en un festival de cine "independiente" argentino, una serie de películas de Hollywood clase B, anticomunistas, de los años 50. Me quedó la sensación de que ese tipo de ideas, un poco paradójicas, como la de programar al director trash brasilero Ze do Caixao (aka "Coffin Joe") en el primer BAFICI, caían por debajo del radar de la crítica de cine vernácula de aquellos tiempos. Para mí fueron hitos de los primeros festivales pero, que yo recuerde, no hubo una sola crítica ni referencia escrita sobre los mismos. El único que cazó la onda, creo, fue Axel Kutchevatsky, creador de la revista de cine freak La cosa y, en la actualidad, las vueltas de la vida, programador de Telefé, el colmo del mainstream. No veía a Marcela hace un tiempo: al final hablamos más de niños y colegios que de cine. Por cierto, asuntos que captan mejor mi atención en estos momentos que el futuro del cine, título de una antología de textos publicadas este año por el festival que seguramente compraré y comentaré. La microdramaturgia de la vida de los niños es un tema que me apasiona, como supongo a cualquier padre. En definitiva, no en vano nos pasamos la vida desentrañando lo que nos pasó, o creemos que nos pasó, en la infancia. Pero esa, como se dice, es otra historia. Por suerte, para los abnegados lectores de este blog, pasó por nuestra mesa de café Marcelo Alderete, otro de la primera hora del BAFICI, que tras años de trabajar entre bambalinas para el festival, se convirtió en uno de los personajes más autorizados y creíbles de toda la fauna baficiana a la hora de las benditas recomendaciones. Hace un par de años, lo captó el festival de Mar del Plata, en un pase que hizo ruido -como si Messi pasara del Barça al Real Madrid- para su renovado comité de selección. Todo BAFICI empieza para mí con un rito que es pedirle a Alderete su top five, compuesto generalmente por gemas secretas, nunca un listado evidente. Casi sin dudar, Alderete me tiró generosamente sus cinco títulos:miércoles, 4 de abril de 2012
Gearing up for BAFICI: An Interview with Andrés Di Tella

Andrés Di Tella at Bistro Jolie (Photo: Beatrice Murch)
It’s a brisk and rainy day and the Plaza Belgrano R is overcast and lusciously green, the perfect setting for an opening scene. Andrés Di Tella arrives at Bistro Jolie and slides into a seat at one of the outdoor tables, looking out from under his fedora to see if he knows anyone there. He prefers English for the interview, he says, because “otherwise you’ll be able to make me say whatever you want.”
Di Tella, a documentary filmmaker, is the founding director of BAFICI, the Buenos Aires International Festival of Independent Cinema, one of the most important film festivals in Latin America. He is known for his feature documentaries, including ‘La televisión y yo’ (2003), ‘El país del diablo’ (2008) and ‘Hachazos’ (2011). Documentary cinema expert Paulo Antonio Paranaguá has placed Di Tella among the fifteen most significant documentary filmmakers in Latin America.

'Montoneros, una historia' the documentary that launched the beginnings of the BAFICI
To talk about the beginnings of BAFICI, we go back to late 1998. That was when the cultural secretary of the City of Buenos Aires, Darío Lopérfido, contacted Di Tella to discuss the possibilities for organizing a film festival in the city. Lopérfido and Di Tella had met a few years earlier at the Centro Cultural Rojas, where Di Tella had screened his first documentary film, ‘Montoneros: una historia’.
“In his mind – and in my mind as well – it was very important that I was a filmmaker, because this meant that I would actually be able to ‘produce’ the festival. In fact, at the beginning, I would say that 90% of my tasks were related to organising the festival, as opposed to viewing films or talking with filmmakers. Again, this was very close to filmmaking because I had to start with an idea and then find a way to make it happen.”
Di Tella knew he couldn’t organise a festival all alone, and contacted two other local filmmakers, Esteban Sapir and Eduardo Milewicz, to help. “I think people are often unaware that BAFICI is a film festival created by filmmakers. I think it would have been a very different festival if it had been created by critics or curators. We wanted to create a space for local and independent filmmakers, a place where any of us would be able to show our films, meet filmmakers from other parts of the world and find markets for co-productions. We were also one of the few festivals to invite short film makers to the festival and pay for their expenses. Rosa Martínez Rivero curated the short film section, and she is currently responsible for the general production of the festival.”
The focus of the festival shifted when the next artistic director, Eduardo “Quintín” Antín, took over. “When Quintín took over as the artistic director of the festival, BAFICI became more of a festival for the critics. That was a very smart move because it put the festival on the international critics’ radar. He was also able to do this without shifting focus away from the filmmakers, and that was really important. In fact, Sergio Wolf—the current artistic director—is a filmmaker himself.” Over the years, BAFICI has expanded by leaps and bounds: while the first edition attracted 120,000 spectators in 1999, last year’s selection brought in an astounding 300,000 movie goers. As the quantity of viewers has increased, so has the number of films, venues and new sections like the free outdoor films and this year’s fulldome screenings at the planetarium.
Another important issue at any festival is programming: how do the organizers go about choosing the hundreds of films that will be included? “My priority was making sure that every film chosen for the festival was there for a reason. One of my sole critiques of the current festival is that in my opinion, there are just too many films. We programmed 120 films for the first BAFICI and there are now over 400. I really think it’s a little extreme because part of what is important to me at a film festival, is that a group of people can gather, very intensely, to watch films together for ten days. And it’s hard to watch more than two or three films a day. So let’s say that in ten days, each person sees 30 films, at least some of which are also viewed by others attending the festival. So these people have shared these films, and that’s really an essential part of the festival.” Di Tella acknowledges, however, the excitement of such a myriad program. “It is sort of amazing to be able to choose from among this ocean of films.”

A still from Miguel Gomes' film 'Tabu'
As for the documentary filmmaker himself, how does he decide which films to see? “I read about films, I go to festivals, and I hear rumors about films. Then there are people who post lists, write up films on blogs. And of course, there are filmmakers I follow—for instance, Miguel Gomes, a Portuguese filmmaker who will be here this year to present his new film, Tabu, which was hailed by many as the best film in the Berlin film festival. There is a section of the BAFICI called Careers, which is for established filmmakers. This is an interesting development, because at the beginning, we focused on young filmmakers. This was slightly strategic: we thought it would be easier to get little Sofia Coppola than Francis! Though we got both, in the end. So I would definitely go see the films from the Careers section, because they are always interesting.”
“I also make it a point to see Argentine films. The last ten years or so have truly been a Renaissance for Argentine cinema.” Argentine film production has flourished over the past decade. Before 1994, the country was producing around eight feature-length films per year, now it produces around 100. Young Argentine filmmakers like Pablo Trapero (Carancho, Mundo grúa), Daniel Burman (El nido vacío, El abrazo partido), Juan José Campanella (El secreto de sus ojos, El hijo de la novia) and Santiago Mitre (El estudiante) are now recognised both in Argentina and abroad. Campanella’s last film, in fact, won the Academy Award for Best Foreign Film in 2010.

Poster for this year's BAFICI opener 'The Last Elvis'
This resurgence in local cinema has not been lost on BAFICI’s organisers, who chose an Argentine film, ‘El último Elvis’ (directed by Armando Bo, the grandson of the mythical Argentine director of the same name) to inaugurate this year’s featival.
Although Di Tella is no longer involved in organising the festival, he still attends almost every day. “As a film buff, I just love the festival. I look forward to those ten days in April all year. I love walking into a theatre and not knowing even what language the film is going to be in, not knowing what it is – a documentary, fiction, or what. That is a real privilege, because normally you see a film because you’ve heard about it or you’ve read about it, or you’ve seen the trailer. What fascinates me about BAFICI is that it always gets me thinking about all that film can be – not just ‘popcorn films’ or certain kinds of art films—French art films, for example. You really get to see some strange films at BAFICI.”
For Di Tella, BAFICI is also the city’s chance to get its fill of avant-garde cinema. “What Buenos Aires is missing is good art movie houses. It hasn’t had them for thirty or forty years. There used to be several cinemas on Av. Corrientes in the 60s—there was the Lorraine, Loire, Losuar, they all started with “Lo” and were owned by the same guy—and they would screen Godard and Bergman and sell out! That was the highest point for cinephiles in Buenos Aires. Now, luckily, we have BAFICI. These are fragile films, so they need to be screened in the best conditions. To see these films in a crummy theater, or on a laptop—it just doesn’t work.”
BAFICI: Important Information
The 14th edition of the Buenos Aires Film Festival BAFICI runs from April 11th-April 22nd. With 449 films (including both shorts and feature-length films), the BAFICI will take the city by storm at its usual locations (Alianza Francesa, Hoyts Abasto, Malba Cine, Sala Leopoldo Lugones-TGSM-, Teatro 25 de Mayo, Arteplex Belgrano, Cine Cosmos-UBA and Fundación Proa). This year it has added three new locations, including two at the Centro Cultural General San Martín and one at the Planetario Galileo Galilei, which will host the “full dome” projections.
Tickets go on sale on 3rd April online at www.festivales.gob.ar and at the following locations:
Hoyts Abasto Ticket Booth: Av. Corrientes 3247, every day from 10AM to 8PM.
Casa de la Cultura: Av. De Mayo 575, Mon-Fri from 10AM to 8PM. (Closed on Friday April 6th).
The cost of tickets is $15 ($13 for students with a valid ID). Be sure to plan in advance, as the films often sell out even before the festival starts. Stay tuned to the Argentina Independent’s coverage of the festival, including suggestions on what to see.
http://www.argentinaindependent.com/
martes, 27 de marzo de 2012
El mito de Narcis(a) - BAFICI 2012 (2)
Una de las sorpresas de la programación del BAFICI 2012 es la retrospectiva consagrada a Narcisa Hirsch, largamente merecida y demorada. Reproduzco aqui, a modo de recordatorio y acicate para quienes no hayan visto sus obras, el texto que escribí el año pasado en ocasión de su última película, El mito de Narciso.
lunes, 26 de marzo de 2012
Se viene un BAFICI... ¡argentino!

Se viene el BAFICI y, relojeando la programación, me asusta la cantidad de películas argentinas que quiero ver. ¿Me quedará tiempo para ver las extranjeras? No recuerdo otro BAFICI que me haya generado tanta expectativa sobre la producción vernácula.
lunes, 19 de marzo de 2012
Hong Sang-soo en YouTube
"Lost in the Mountains", que un alma caritativa colgó entero de YouTube (en tres partes), es un mediometraje de media hora, la contribución de Hong Sang-soo a la edición 2009 del Jeonju Digital Project, que suele reunir a algunos de los cineastas más interesantes del mundo en un film-omnibus de tres mediometrajes, producido por el festival de cine coreano de Jeonju. En ese año compartieron cartel con Hong la japonesa Naomi Kawase y el filipino Lav Díaz; el año pasado conformaron el elenco nada menos que Jean-Marie Straub, Claire Denis y José Luis Guerín. Me sentí de alguna manera interpelado -como rara vez me sucede en youTube- porque debo haber sido uno de los primeros argentinos en ver una película de Hong Sang-soo, de quien programé su extraordinaria segunda película, "El poder de la provincia Kangwon", en el primer BAFICI, al correr el año del señor 1999, cuando Hong no figuraba ni a placé en las marquesinas de los festivales top. Hong no pudo viajar ese año a Buenos Aires pero tuve el placer de conocerlo al año siguiente en Pusán, en la sobremesa de un asado coreano, en mi único e inolvidable viaje -35 horas- a "la tierra de las mañanas tranquilas" (así la llaman sus nativos). Me convertí en fanático instantáneo -acusado de agente secreto coreano por algunos- y es desde entonces uno de los pocos directores contemporáneos de quienes puedo decir que he visto todas sus obras, o casi, ya que últimamente su prolífico ritmo de producción (¡siete películas en los últimos cuatro años!) hace difícil seguirle el paso. Justamente, hoy YouTube brinda la oportunidad de ponernos un poco al día. La semana pasada comprobé que es posible ver un largo en YouTube -nada menos que el impenetrable Espejo de Tarkovski- asi que un mediometraje no puede constituir un desafío demasiado exigente. Lo que me gusta del cine de Hong, entre otras cosas, es que los personajes parecen estar en medio de la intrascendencia de lo cotidiano cuando, en realidad, resulta que estaban viviendo aquel momento borgiano en que se define un destino. "Como la vida misma", habrían dicho Morelli y Berruti, copa de champán en mano.
jueves, 19 de mayo de 2011
Le quattro volte
Hoy se estrena Le quattro volte de Michelangelo Frammartino, uno de los hits del último BAFICI. Aunque mi post del BAFICI que reproduzco aqui no suene tan entusiasta, ¡la recomiendo con entusiasmo! Como mínimo, me dejó pensando.jueves, 5 de mayo de 2011
Secuestro y muerte
Se acaba de estrenar en el cine Cosmos Secuestro y muerte de Rafel Fillipelli. Reeditamos nuestro comentario de hace un año, cuando fue la apertura del BAFICI 2010.domingo, 17 de abril de 2011
BAFICI 2011 (15)
sábado, 16 de abril de 2011
BAFICI 2011 (14)
Mercado de futuros de Mercedes Alvarez. El documental de Mercedes Alvarez, que hace unos años ganó el primer premio del festival con su ópera prima El cielo gira, comienza y termina con dos secuencias magníficas. En la primera, vemos como un equipo de mudanza (o algo por el estilo) desguasa un viejo departamento señorial de Barcelona, desarmando muebles, descolgando cuadros de paisajes pompiers, embalando sin miramientos antiguas estatuillas de Cristo. Resulta particularmente conmovedor el desarmado de la biblioteca de la casa, poblada de viejas ediciones de biografías y clásicos de la literatura universal que alguien alguna vez leyó con evidente pasión y que en este momento sólo valen su peso en kilos. Una secuencia preciosamente fotografiada pero sin manierismos, metáfora sencilla pero profunda -y detallada- del fin de una era. Inevitable preguntarse, igual, de quién sería la biblioteca. La última secuencia muestra, del agún modo, el destino de aquellos objetos (entre ellos los mismos libros, que alguien simbólicamente pisa mientras acomoda otra cosa). En un mercado de pulgas de Barcelona, un anciano "cambalachero", que vende todo tipo de trastos viejos (casi literalmente de la Biblia al calefón), encara a sus compradores con un discurso desopilante que oscila entre el clásico almacenero gallego y... Beckett. Un cliente busca un perchero pero el viejo vendedor dice que está en el depósito y que le da pereza buscarlo. "¿Para qué quiero venderlo? Si lo vendo todo, no me queda nada para vender". Un cuadro de costumbres que desaparecen (el viejo declara 88 años) que es, otra vez, una metáfora elegante acerca de qué hacer con el pasado. Esas dos secuencias justifican la propuesta cinematográfica de Alvarez. En el medio se despliega un ambicioso ensayo sobre memoria y olvido, tradición y modernidad, pasado y futuro, que incluye una despiadada descripción del mundo moderno de los negocios: una absurda feria de real estate, en la que se venden proyectos inmobiliarios inverosímiles en Dubai o Budapest, o una patética convención de entrepeneurs, donde se despliega con impunidad el lenguaje del business, con todo su optimismo cínico new age. La radiografía del presente que ofrece Mercado de futuros no es nunca menos que interesante -y bastante cómica, lo cual se agradece- aunque tampoco llega a retomar, salvo en la secuencia final del mercado de pulgas, el vuelo poético de aquellas primeras escenas inolvidables del departamento desguazado. No sé, tal vez la visión desencantada de Mercedes Alvarez sobre el presente -y el futuro- sea simplemente demasiado convincente.
The Arbor de Clio Barnard. Una variante extraña del documental, una novedad para el cine, aunque responde a una cierta tradición inglesa, del teatro y de la televisión: el llamado verbatim theatre. El sistema consiste en grabar entrevistas, como en un documental, para luego hacer que actores lean literalmente -"verbatim"- los textos desgrabados, interpretando esos personajes. La directora debutante Clio Barnard toma esa técnica pero la combina con otra, una variante de la que utilizara el famoso dramaturgo inglés Dennis Potter en Pennies From Heaven. Potter interrumpía de pronto la acción para que los actores cantaran canciones, como en un musical pero en playback, lo que los ingleses llaman lipsynch. En The Arbor los actores -porque se trata de actores, aunque el grado de verosimilitud alcanzado es tal que uno duda- hacen pues una suerte de playback sobre la grabación original de las voces de los protagonistas reales de la historia. El efecto es extrañísimo: por un lado, el mecanismo, por momentos evidente, distancia y nos hace pensar en el artificio del cine; pero, por otro lado, gracias a la singular presencia escénica de los actores frente a la cámara, se alcanzan puntos de emoción pura que no ocurrirían, tal vez, con el testimonio directo de una persona "real" que habla frente a la cámara. La voces, sin embargo, retienen la fuerza de autenticidad que un actor difícilmente podría reproducir. Al mismo tiempo, en una historia tan tremenda como esta, se introduce una nota de pudor que nos ahorra la incomodidad de ver a las víctimas hablando de sí mismas frente a la cámara "de tortura". No sé si se entiende lo que quiero decir, pero el experimento con el testimonio resulta a la vez interesante y potente. Por lo demás, el artificio se justifica por partida doble ya que se trata de la vida de Andrea Dunbar, una joven dramaturga inglesa que murió muy joven, a los 29 años, después de alcanzar una fama efímera por una obra, también llamada The Arbor, basada muy literalmente en sus experiencias de vida en una barriada miserable de Bradford, en el Norte de Inglaterra. Barnard incorpora a la vez imágenes de un documental de la BBC filmado en el barrio, en vida de Dunbar, así como una recreación actual de la obra, representada en el mismo lugar, frente a los vecinos que observan confundidos. Diez años después de la obra original, el mismo director que puso en escena la obra de Dunbar, Max Stafford Clark, volvió a Bradford para investigar qué fue de la vida de los habitantes del barrio y poner en escena otra obra, precisamente, de verbatim theatre. Diez años más tarde, Barnard retoma el asunto del modo descripto arriba, casi como en una continuación post mortem del proyecto de Andrea Durban. El resultado, de múltiples capas, es fascinante.
True Love de Ion de Sosa. Diario de un bohemio español en Berlín, rodado en 16mm pero a la manera desprolija, nada preciosista, de Jonas Mekas -el fantasma del lituano sobrevuela cada fotograma de True Love- en este caso sin voz en off, sólo las voces que se registraron en las ocasiones que de Sosa enciendió el grabador. Muchas escenas, igual que en Mekas, van sin audio, lo cual curiosamente le da un aire de espontaneidad, de ausencia de cálculo. Al mismo tiempo, de las imágenes mudas se desprende cierto lirismo. El autor muestra su cotidianeidad, en el bar donde trabja, en su casa, casi cogiendo con su novia (corta cuando la cosa se pone espesa, por suerte), etc. Aunque aparece desnudo e incluso lo vemos someterse en cierto momento a una endoscopía, para describirlo no sacaría del closet freudiano el término tan zarandeado de narcisimo. Más bien, autenticidad, espontaneidad, frescura. El problema es que al rato comprobamos que... no pasa nada. No hay demasiado que contar. Y el diario, con toda su verdad, va perdiendo interés. De cualquier manera, agradezco al BAFICI por estas estas tres oportunidades - y todas las demás mencionadas en esta bitácora un poco apresurada- para reflexionar sobre lo que es posible hacer hoy con el "perverso polimorfo" género documental.Mercado de futuros de Mercedes Alvarez. Ultima función: domingo 17, 20.45hs, Abasto Hoyts 10.
BAFICI 2011 (13)
Este es un año político, y no precisamente de políticas "estéticas, productivas o teóricas", sino de la política más pura y más dura de las elecciones presidenciales. El cuestionario armado para Sergio Wolf, director del festival de cine porteño desde 2007, contenía varias preguntas. La única que no tuvo respuesta fue la referida a la autarquía del evento, prometida al inicio de su gestión, hace más de tres años, y vuelta a poner sobre el tapete en 2010. Una asignatura pendiente de la que nadie ha vuelto a hablar en estos días.