miércoles, 10 de marzo de 2010

formato obsoleto (2)

Nuevo taller de Claudio Caldini. Cuatro sesiones dedicadas a lo que Caldini denominó, extrañamente, "cine en vivo". Recordé la definición de Jean Cocteau: "Le cinema, c'est la mort au travail" ("la muerte trabajando"). También habló de "performance en proyección". ¿El cine como forma de teatro? Para empezar, Caldini desplegó el cajón de herramientas requeridas, todas obsoletas, desde los distintos "pasos" de película de celuloide (35mm, 16mm con doble perforación, super-8, doble 8...) hasta objetos misteriosos como la cajita de "cinta de empalmar". Un (joven) asistente al taller preguntó qué era "empalmar". Caldini, deferente, explicó: "Lo que en digital es virtual, aqui es real. Cada plano es un segmento de cinta. Para hacer un corte, se corta realmente la cinta". A continuación, graficó con la empalmadora cómo se corta y se pega un pedazo de celuloide con otro. La cinta de empalmar, parece, se ha vuelto muy difícil de conseguir porque nadie la fabrica. ¿Para qué? Más difícil aún es conseguir nuevas cuchillas para la empalmadora. Caldini las reemplaza con un trocito de gilette (¡otro formato obsoleto!). El super-8 es una tecnología que ha sido rescatada de la obsolecencia, pero sólo como formato de registro, para luego reprocesar digitalmente. Nadie monta usando el mismo super-8. Nadie, eso es, salvo Caldini.

Entre las herramientas, Caldini mostró carretes de super-8, con película y vacíos, de distinto tamaño, cepillos para limpiar la ventanilla del proyector, filtros de colores de fotografía (rescatados de una vieja Rolleiflex), lupas de laboratorio de oculista y unos antiguos anteojos de soldar que pertenecieron a su padre. "Y siempre hay que llevar una lamparita de repuesto. Si no llevamos repuesto, la lámpara del proyector se quema. Si llevamos una, como talismán, no se quema".

Película industrial de 35mm usada para sobreimprimir subtítulos (cliquear la imagen para ampliar).

Película perforada por Caldini con un punzón y con pinzas de depilar. Hay que tener cuidado al manipularla ya que se puede deshacer muy fácilmente.

Caldini no lo anunció en la clase, pero después me confesó que esta había sido la primera vez en su vida que usó cinco proyectores simultáneamente en una proyección.

Los alumnos-cineastas ayudaron con la lectura de textos durante la performance. Reflexiones del pionero Georges Melies sobre el decorado cinematográfico, junto a un informe científico sobre el cambio climático.

La imágenes multiplicadas de Melies, de un viejo super-8 comercial remontado por Caldini en distintos loops, en una experiencia cinematográfica/teatral que evoca la magia de aquellas primeras proyeciones de hace un siglo y, de paso, deja chiquito al pobre 3D multimillonario de Avatar.
-¿Por qué, justamente, no hacer todo esto en digital? -pregunté ingenuamente.
-Por nostalgia -replicó inesperadamente Caldini. -No sé si es bueno o malo. No tiene valor moral fabricar imágenes, abstractas o concretas, voluntarias o involuntarias. Es un juego. El interés, para mí, es que haya una materia, que sufre el paso del tiempo. Estos materiales, viejos, rayados, obsoletos, con cada imagen, con cada proyección, a cada paso, delatan el paso del tiempo. Eso me sigue inspirando.

Volví a pensar en la frasesita de Cocteau.

-Andrés Di Tella

Ver entradas anteriores sobre el grupo de estudios here, there & everywhere.

cine experimental
taller / grupo de estudios
claudio caldini
caldeo@gmail.com

15 comentarios:

Richard Shpuntoff dijo...

todavía no me han convencido que los formatos digitales son de mejor calidad en términos de calidad de imagen ... viva claudio!

alejandra almiron dijo...

guauuuu esos anteojos azules !!!

Alejandro Casanegra dijo...

Vi el blog, es muy gracioso como contás lo de C. Caldini. También disfruté mucho la "nota" en el bar El Coleccionista con R. y C. (y leí todos los comentarios) aún no vi la pelicula.

Lucio dijo...

Aguante Caldini! Aguante Melies! Aguante el celuloide! Aguante la cinta de empalmar!

dj frazco dijo...

faltaba el lsd y carton full

Carolina Cappa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
claudio caldini dijo...

frazco ofrece sus servicios, podríamos encargale. pero que sea Hoffman the purest...

Anónimo dijo...

"Nadie monta usando el mismo super-8. Nadie, eso es, salvo Caldini."

Conozco mucha gente que lo hace, también. En este país, en esta ciudad sin ir más lejos, hay varios.

Dudo, por otra parte, que algo, una actividad, se reduzca a una persona únicamente.

Saludos.

julieta dijo...

disculpas por meterme en este post. sólo quería decir que ayer finalmente vi Death Proof de QT. me pareció aburridísima y deplorable. podría extenderme un poco más, pero me parece que no es el lugar adecuado. espero la reseña.

besos.

Fotografías dijo...

Richard: no te habrán convencido, pero no hay duda de que ciertos formatos digitales ofrecen mejor "calidad de imagen" que el super-8. Pero se trata de otra cosa, de otra calidad, no sé cómo llamarlo. Creo que Caldini lo dice bien: "materiales que delatan el paso del tiempo"...

Fotografías dijo...

Ale: esos anteojos te vendrían bien para editar, no?

Ale Casanegra: no viste la película de Campanella? Y qué te pareció -no importa si no la viste- después de leer todos los comentarios? Gracias x el comentario.

Gracias Lucio, Carolina y querido DJ Frazco, estás invitado...

Anónimo, quien quiera que seas, tenés razón que ninguna actividad se reduce a una sola persona. Pero hay algunas personas que se han convertido en símbolos de algunas actividades, aunque más no sea por trasmitir una tradición a otros. ¡Ojalá tengas razón y sean muchos los que andan buscando cinta de empalmar por los negocios de Buenos Aires...!

Desde ya, ¡se agradece cualquier dato ya que -ja-yo soy uno de ellos!

Fotografías dijo...

Julieta: ninguna necesidad de disculpas! por favor! qué decepción tu decepción con "Death Proof"! Ahora yo tengo que pedir disculpas: pasa que a esa R la vio con amigos (y con la mamá), yo me quedé dormido (sin que eso constituya ningún juicio). A R le encantó, es más, la volvió a ver con otros amigos. Pero yo todavía no, asi que el típico dialoguito todavía no se produjo (por favor no hablemos de "reseña"!)

claudio caldini dijo...

La imagen fílmica es "mejor" que la digital por el espesor y la transparencia, y por la luz atravesando esa materia, de allí la impresión de profundidad y relieve de algunas proyecciones. Lo digital siempre será, aunque transcripto a fílmico, "la superficie video".

julieta dijo...

jaja... ok, retiro mis disculpas y las pido nuevamente por llamar reseña a los dialogüitos, el cual espero con ansia, sobre todo para saber qué le gustó tanto a R... (o qué le puede haber gustado de esa película a cualquier ser humano...)

un beso.

claudio caldini dijo...

te extrañamos ayer Andrés, te dejo el texto de un catálogo que leímos:

Défilé : De film : Re cadré: film comme installation

Janvier 1995

Después de algunos años, las instalaciones cinematográficas hacen un marcado regreso al campo artístico. La multiplicación de intervenciones de cineastas por medio de performances tanto como por la puesta en escena
-a menudo lúdica- del dispositivo cinematográfico permite reevaluar este dominio de creación. Su actualidad se manifiesta por la exposición de instalaciones que son ante todo la ejecución de cineastas antes que la de instituciones que las consideran generalmente de manera histórica. Lo que ha facilitado al mismo tiempo una apropiación del cine por los artistas plásticos.
Retorno de la imagen en todos sus estados: proyecciones de luz (luces) donde la puesta en escena se efectúa según los individuos. No se puede hablar propiamente de escuela, pero se pueden comprender dos relaciones distintas al cine donde Défile de film re cadré es sin duda un eco pertinente.
De un lado, los cineastas hacen estallar la proyección clásica y despliegan el aspecto escultural del medio, trabajando con la materialidad del soporte, poniéndolo en crisis por la proyección múltiple al proponer un caos visual y sonoro localizado en un espacio determinado donde el espectador se mueve a su antojo. Otros cineastas ponen en escena el desarrollo de procesos de revelado y el teñido de la imagen, descubriendo y jugando con las etapas habitualmente confinadas a los laboratorios. Este desplazamiento espacial hace surgir la especificidad del dispositivo según las modalidades definidas por los cineastas.
Por otro lado, la reinversión de parte de los artistas plásticos se acompaña de una multiplicidad de aproximaciones que utilizan al cine como un proceso, modelando la luz y restableciendo así la problemática de la luz como manifestación de la energía. Esta calibración de la energía luminosa es la que los cineastas experimentales más han explotado. Cada proposición de los artistas plásticos, de la más simple a la más compleja, utiliza el cine como un instrumento que permite el despliegue de un fenómeno luminoso en el tiempo. El recurso a los bucles se vuelve así primordial. Se hace referencia al cine tanto como se explotan sus artificios. Así la historia y la prehistoria del cine se vuelven momentos privilegiados que permiten a toda una mecánica descubrirse exhibiendo el maquinismo ruidoso del medio.
La importancia por la cual el cine –independientemente de su celebración- es disfrutado nuevamente, se encuentra tanto en la fascinación que ejerce como en su fragilidad. La fragilidad del medio, su delicadeza, su carácter efímero, lo inscriben en el campo de preocupaciones que lo hacen bordear la nostalgia de un tiempo para siempre concluido, donde la importancia de la memoria cinematográfica, en la renovación del tratamiento de las imágenes que proponen un reciclaje permanente, apuesta siempre al futuro según los tiempos compuestos.

Yann Beauvais