martes, 9 de marzo de 2010

formato obsoleto

Cinta magnética de cassette. Fui uno de los pioneros del cassette en Buenos Aires, circa 1973. Aposté y perdí. Foto tomada con iPhone, 9 de marzo 2010. ¿Cuándo encontraremos restos de Iphones entre los adoquines? ¿Quedarán adoquines en Buenos Aires?


10 comentarios:

El Mellizo dijo...

jajaja, mi viejo también me regaló un grabador a cassette y debe haber sido por esa época, porque fue en mi escuela primaria y la secundaria la empecé en el 75. pero convengamos que el cassette duró bastante, peor fue el magazine que había puesto mi viejo en su falcon futura.

Fotografías dijo...

Yo venía de vivir en Londres, donde imagino que el cassette habrá aparecido antes. Entonces traía cassettes literalmente inconseguibles acá, de King Crimson, Genesis, etc, ya que no existían cassettes "importados", como sí existían en cambio vinilos importados. Igual, a esta altura de la soiree puedo confesar -jamás lo habría hecho entonces- que los vinilos me daban un poco de envidia, no sólo por el sonido, incomparable, sino por el arte, que el papelito del cassette apenas reproducía muy pobremente en algunos casos. Ni siquiera me quedó una linda colección de vinilos obsoletos, snif.

Fotografías dijo...

Recuerdo un 113 que me solía tocar cuando iba al colegio, que tenía luces de "boite", palanca de cambios de felpa con forma de dado y un "magasin" que patinaba feo. Creo recordar que en un mal viaje te podía tocar un disco entero de Camilo Sesto. Un buen día, Roberto Carlos que, antes de que lo reivindicara Caetano, era recontra grasa, pero se bancaba, onda guilty pleasure.

Alejandro Casanegra dijo...

Por ahí tengo una caja de cintas con discos memorables, espero que resistan al menos una pasada. Jajja...

Fotografías dijo...

Ale: yo que vos la tiro a la mierda. Puede ser un trago amargo caer en la cuenta de lo mal que escuchabas música durante años...

claudio caldini dijo...

"la" cassette sobrevive mejor que otros formatos, tengo grabaciones incunables de 1979 que se escuchan perfectamente. No podemos decir lo mismo del DAT, el ADAT, el mini disc el mp3 y otras chatarras. ¡Viva el soplido de cinta y la porta studio!

Oscar Cuervo dijo...

Todos estamos fatalmente obligados a ir agarrando los formatos que nos tiran, no hablemos del vhs, que dentro de poco, en cuanto dejen de andar las reproductoras, quién sabe qué destino les espera. Tengo varios centenares de películas en vhs, qué hago. Muchas veces tengo miedo de abrir la cajita y que me salte un alien que haya encontrado un ambiente propicio para proliferar en la cinta de Andrei Rubliov o del recital de Sting en River.

Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.
Tengo miedo de las noches
que, pobladas de recuerdos,
encadenen mi soñar.
Pero el viajero que huye,
tarde o temprano detiene su andar.
Y aunque el olvido
que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guarda escondida
una esperanza humilde,
que es toda la fortuna
de mi corazón.

alejandra almiron dijo...

El próximo formato que desaparecerá será el MiniDv.
Un formato muy versátil y entrañable que nos acompaña desde los ´90.
Ahora casi todo se está filmado con tarjetas de memoria.
Felicidad inexplicable me da la rapidez con la que llega el rodaje al Final Cut pero aún siento desconfianza por el archivo absoluto, sin materialidad.
¿Alguien puede jurarme que el disco rígido no matará a los únicos y originales clips?
Ya sé existe el backup .... pero la angustia sigue.
Otro motivo que me inquieta: con las tarjetas se filma mucho menos. Hasta que la tecnología no las mejore, no se puede rodar a lo bestia (cosa que me encanta).
Pronto nadie volverá a decir "sigamos todo el día que el mniDv está a 12 pesos nomás".

Sebastian Elsinger dijo...

Muy buena la foto Andrés.
Es una imagen urbana y al mismo tiempo la cinta me recuerda una alga marina sobre las rocas de un acantilado.

Alejandro Casanegra dijo...

Snif!... es cierto, pero cuando no conocías algo mejor, la tiranía del rebobinado o la fragilidad de la cinta, eran cosas como... la incomodidad y la fragilidad de tantas otras.