martes, 28 de diciembre de 2010

2010

Tenés un blog, es fin de año, tenés que hacer algún tipo de "balance". Uf... Para no incumplir con las reglas de la blogósfera, anoto acá algunas cosas que me impactaron o simplemente me gustaron a lo largo del año y que recuerdo en este momento: cine, lecturas, arte, sin ningún orden ni afán jerárquico (top whatever...).

Ciudades paralelas, festival de teatro organizado por Lola Arias y Stefan Kaegi en espacios no teatrales: las habitaciones de un hotel, la terraza de un edificio, los andenes de una estación de tren, la sala de lectura de la Biblioteca Nacional.... Mirador de Kaegi, Hotel de Arias y Biblioteca de Ant Hampton, obras de teatro –documental o metafísico- que convierten al espectador en protagonista o, mejor dicho, le obligan a preguntarse por dónde pasa el teatro. Obras raras que te dejan en un estado...


La multifacética Magdalena Jitrik: 1) su banda Orquesta Roja en concierto con Claudio Caldini; 2) su preciosa muestra de cuadros y esculturas Templo en Dabbah Torrejón; 3) su faceta de cineasta experimental / científica loca en el Grupo de Estudios de Claudio Caldini, el mismo, el otro. Como aficionado a los formatos obsoletos, me encantó que la música de Orquesta Roja venga editada... en cassette.


Val del Omar. El solitario cineasta español de vanguardia tuvo una mega muestra en el Museo Reina Sofía de Madrid (post mortem, post supuesto). Más que curaduría, una extraordinaria instalación del artista/curador Eugeni Bonet.


Georges Didi-Huberman. Descubrimiento "intelectual" del año. Hace mucho que no me entusiasmaba con un crítico. Lo conocí en Londres el año pasado, en la presentación de una película de Harun Farocki. Leí Cuando las imágenes toman posición (sobre Brecht), La imagen superviviente (sobre Aby Warburg) y su último libro -en francés, che, qué snob, no puedo con mi genio- Remontages du temps subi (sobre el mismo Farocki, entre otros asuntos).


Las memorias de Claude Lanzmann, Le lievre de Patagonie (curioso título, tomado de Silvina Ocampo, que se le ocurrió en una ruta de la Patagonia). Me cae bien que a los 85 años siga discutiendo con los críticos que no entendieron su obra –por ejemplo con Didi-Huberman- como cualquier hijo de vecino resentido. Me inspiraron tanto sus miserias humanas-demasiado-humanas como su apasionante relato del making-of de Shoah, que de tan inconmensurable no parece obra humana. Me trajo a la memoria la (inolvidable) charla que sostuvo en Buenos Aires con Sergio Wolf, cuando lo invité al BAFICI en el año 2000. Fue, justamente, después del festival que visitó la Patagonia y se cruzó en el camino con aquella liebre.

La leyenda de Dalton Trevisan, Gran Escritor Recluso de Curitiba, contada por el amigo Rafael Urban. Viejo pornógrafo seductor de jovencitas (y jovencitos) con veleidades literarias. ¿El mayor escritor vivo de Brasil? ¿O leyenda “urbana”?


El Tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas de Apichatpong Weerasethakul (nunca aprenderé a deletrear correctamente su nombre completo). No vi ni por asomo todas las "películas del año" como para poder comparar o participar de ninguna votación. Pero dudo que se haya visto algo mejor que esta obra inclasificable del cineasta tailandés que este año ganó la Palma de Oro en Cannes. La vi en Madrid, en el contexto del mismo festival 4 + 1 que trajo a Apichatpong a Buenos Aires (me lo perdí, pero mandé a mis alumnos y, para mi alivio, dijeron que defraudó...)


Jean-Luc Godard: Ensayos. La maravillosa editorial española Intermedio me permitió redescubrir -una vez más- a Godard, a través de este "cofre" que recopila muchos de sus films más raros e inconseguibles, etiquetados correctamente como "ensayos" (de "ensayo y error"...). Alguno ya lo había visto, como La gaya ciencia aka Le gai savoir, que en aquel momento, hace más de veinte años, era de lo más raro que había visto en mi vida, pero por lo mismo fascinante. JLG/JLG. Autoportrait de décembre fue otro título influyente, visto en Londres en 1994 (escribí sobre él en El amante of all places...). Me queda por rever Numero dos. Y ver por primera vez rarezas sobre las que vengo leyendo hace años, tales como Carta a Freddy Buache o Cómo va eso o Meeting Woody Allen. Que no me oiga Jean-Luc Filippelli, pero es asombroso todo lo que hizo Godard.


Tiempo de vida de Marcos Giralt Torrente. En Madrid anduve preguntando si había algún libro español reciente que tenía que leer. De mi mini encuesta no surgieron muchos nombres. Apenas Dublinescas de Enrique Vila Matas, del que ya había probado dos o tres libros con suerte dispar (Dietario voluble el más interesante), y Anatomía de un instante de Javier Cercas, cuyo falso documental Soldados de Salamina había leído con placer. Pero me intimidaron las casi mil páginas de crónica de un hecho -el llamado "Tejerazo"- de interés... bueno, relativo para mí. Capaz que me pierdo algo genial pero son los límites de la no ficción: el tema. Sin recomedación, llegué por casualidad o, mejor dicho, por olfato de rebuscador de librerías, al libro de Marcos Giralt Torrente. El "tema" esta vez funcionó a favor: soy un sucker de los libros sobre padres e hijos. Patrimonio de Philip Roth, Mi oído en tu corazón de Hanif Kureishi, When Was The Last Time You Saw Your Father de Blake Morrison, Cartas entre un padre y un hijo de VS Naipaul. El comienzo del libro de Giralt Torrente es incierto, con una reflexión sobre los "riesgos" de la no ficción, para mí, difícil de entender. Pero la crónica seca y sincera de la enfermedad y muerte del padre me fue ganando, alcanzando picos de emoción inesperada. El final, leído en el avión de regreso de Madrid a Buenos Aires, me obligó a tratar de disimular las lágrimas. Como detalle, la crónica incluye un gran ejemplo de venganza literaria. A la madrasta que odia, Marcos le niega el nombre, llamándola siempre, repetidamente, nada más que "la amiga que conoció en Brasil". Entre lágrimas, sonrisas.


Plaza de Mayo, 28 de octubre 2010.
Este mediodía, en Plaza de Mayo. La fila para pasar delante de Néstor y Cristina iba desde la Plaza de Mayo, por Rivadavia, hasta la 9 de Julio y volvía por Avenida de Mayo de vuelta hasta la plaza. En mi cálculo, mínimo 8-10 horas de cola. Impresionante. Mucha emoción. Tuve la sensación de que algo está pasando.

-Andrés Di Tella

¿continuará...?

7 comentarios:

Lucio dijo...

que envidia el box set de Godard! Saludos...

Tommy Barban dijo...

Che, y el crédito para el fotógrafo del 28?

Fotografías dijo...

fotografía: Tommy Barban (con el iphone oficial de Fotografías)

esplendor dijo...

gracias por toda la info , envuidio la cajita de godard!! y un si feroz atodo lo de farocki y demás , feliz año !

Orquesta Roja dijo...

Gracias querido Andrés! feliz año nuevo y 2011 hagamos cualquier cosa! total... algo divertido será

JL Cancio dijo...

Sería bueno que alguna vez pongas la anécdota de Wolf Con Lanzmann. Es antológica. Quiero leer el libro.
feliz año!

Fotografías dijo...

Cariños Esplendor y Orquesta Roja. Qué nombres tienen nuestros lectores! Magda: espero sigamos "expandiendo" el cine en el 2011... (jeje)

Canchio: ¿cuál fue la neda de Wolf y Lanzmann? El libro no salió ni creo que vaya a salir en castellano, pero si te animás con el franchute...

Felcicidades a tutti!