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sábado, 17 de julio de 2010

Experiencias del documental (3)

Cartucho usado de gas lacrimógeno, Made in USA, que trajo Erica, una de las asistentes al taller que di en Cali, titulado “el documental y yo”. Le propuse a los estudiantes, como ejercicio, el registro documental de un recorrido que tuviera algún sentido especial para ellos, ya sea porque lo hacen todos los días o porque lo hacen por primera vez, etc. Erica trajo una serie de fotos que mostraban los rastros que quedan después de un “tropel”, es decir, una manifestación estudiantil seguida de represión policial, acontecimiento cotidiano si los hay en Colombia. Una foto muy bella, muy bien compuesta, de un charco de agua donde se reflejaban los edificios y las palmeras de la universidad, por ejemplo, no era otra cosa que el rastro de la acción de los cañones hidrantes de la policía. También presentó objetos que levantó en su recorrido. Tener en las manos y examinar de cerca el cartucho de 37/38 mm de riot smoke, fabricado por Combined Tactical Systems de Jamestown, Pennsylvania (dirección, página web y teléfono incluido), nos recuerda de una forma muy concreta que, detrás de las típicas imágenes de revueltas estudiantiles y gases que vemos por TV, hay toda una industria.


Erica también trajo unas canicas, la munición que usan los estudiantes con gomeras y que la policía también ha incorporado a su arsenal, ante la inconveniencia política de disparar balas de verdad. Para Erica, crítica pero escéptica, las canicas que recogió en su recorrido también hablan de que el “tropel” se ha convertido, para ciertos estudiantes radicalizados, así como para la policía, en un “juego de niños”, sin consecuencias. Para terminar leyó un instructivo irónico para transeúntes sobre cómo enfrentar un tropel, como si se tratara de un volante levantado del piso de la facultad. Un elegante moño fake para concluir un trabajo documental ejemplar -hecho en una tarde- que, con gran economía de recursos, me hizo reflexionar sobre toda la complejidad de una situación. Como última vuelta de tuerca, cuando le conté el ejercicio a Luis Ospina, a modo de ejemplo de cómo había resultado el taller, él observó que adentro de la canica de la foto se veía un ojo.
-¡Cómo un ojo! Debe ser mi cámara.
-No, es un ojo –insistió Ospina.
Ampliamos la foto y, ante mi sorpresa, se distinguía claramente un ojo (hacer clic en la imagen para ampliar).
-¡Ojo al cine! –remató Ospina, evocando el título de un libro qué el mismo recopiló con los escritos de su amigo Andrés Caicedo.


Como posdata, no quiero dejar sin mencionar el hecho biográfico de que Erica es descendiente directa de Manuel Quintín Lame ("es mi tío-bisabuelo"), el legendario líder indigena. Quintín Lame dirigió un histórico levantamiento de los indios del valle del río Cauca a principios del siglo veinte, inicio de una larga "guerra racial" que lo hizo pasar muchos años en prisión y sobrevivir, casi mágicamente, numerosos intentos de asesinato. De hecho, siempre se dio por sentado que Quintín Lame, que finalmente murió de viejo en 1967, tenía poderes sobrenaturales, como el don de la ubicuidad o la capacidad de transformarse en un animal. Erica, que se considera una "indígena occidentalizada" por haber vivido en Cali y estar asistiendo a la universidad, nos contó de su proyecto documental, basado en los contradictorios cuentos familiares en torno a Quintín Lame, donde es difícil distinguir el hecho de la fabulación. Ya habló extensamente con una abuela que vive en el pueblito del valle del Cauca de donde ella es oriunda. Y está buscando a un primo que no ve hace años y que, según ella cree, pertenece en la actualidad a Los Nietos de Quintín Lame, una organización indigenista radicalizada que toma tierras y recurre a la lucha armada. ¡Otra que el documental y yo!
-Andrés Di Tella



Publicado originalmente 31 de octubre, 2009.

Experiencias del documental
Profesor: Andrés Di Tella
Días: martes de 17.30 a 20.30 hs.
Fecha: del 7 de septiembre al 23 de noviembre
Cursada: trimestral (12 clases de 3 horas)
UTDT/ Sede Miñones
Vacantes limitadas.
ULTIMOS DIAS DE INSCRIPCION

Cierre de inscripción: 20 de julio.
Informes e inscripción: Karina Chrempacz
posgradosditella@utdt.edu
(54 11) 5169 7231
www.utdt.edu

fotografías: Andrés Di Tella

lunes, 9 de noviembre de 2009

Diario de Cali (último)


The Parade's Gone By

Querido Andrés:

Me encantaron tus Diarios de Cali. Y me conmovió mucho la carta de la chica que publicaste. Gestos así son los que uno más aprecia cuando uno hace cosas. El público quedó encantado con los invitados y sus filmes.

Yo ya en mi "casa-museo" de Bogotá recuperándome de tanta intensidad, aunque atendiendo algunas cosas pendientes del Festival.

Hace dos días encontré un ladrón en mi casa. Yo estaba en el segundo piso y timbraron. La empleada bajó a abrir y dejó la puerta abierta. En vista de que no subía la empleada, bajé y encontré un hombre un poco viejo merodeando dentro de mi casa buscando qué robar. Le pregunté que él que hacía en mi casa y me dijo que buscaba a un tal Dr. González, odontólogo, y me mostró su boca y sólo tenía un par de dientes. Yo no lo creí y le dije que era un ladrón. Y él me respondió que él era un viejo. Y yo le dije: "Sí, un viejo, pero un viejo ladrón". Entonces saqué valor de no sé dónde, lo agarré del cuello y lo bajé por las escaleras hasta encontrarme a la empleada que la tenía otro ladrón viejo entretenida llenando formularios falsos de una suscripción que supuestamente se me había vencido. Sin soltar del cuello al ladrón viejo #1 le dije al otro: "Usted es el cómplice, no?" Dicho ésto se escabulló como si no conociera al otro. Saqué al viejo a la calle y le dije a la empleada que buscara un policía. Llegó con un teniente con tres policías. Le requisaron los bolsillos y no le encontraron nada, entonces yo llamé aparte al teniente y le dije que lo soltara, que era un viejo, quizá pensando en ese documental mexicano "Los ladrones viejos" (¿lo viste?) que justamente acaba de exhibir en el Festival. End of story.

Never a dull moment in Colombia...

Un fuerte abrazo,
Luis

Luis Ospina
Director Artístico
Festival Internacional de Cine de Cali
www.festivaldecinecali.gov.co


PD Como siga la "inseguridad democrática" de Uribe tendré que recurrir a los buenos oficios de Jackie Chancho para enfrentarme a los ladrones más jóvenes:


'Jackie Chancho', el karateca de la Jiménez que
quiere enseñarle a los bogotanos a defenderse

El reto del peruano Jaime Núñez es que los capitalinos se enfrenten sin miedo a los ladrones.

Acaban de sacar a un flaco al centro del corrillo. Le ordenaron quitarse la camisa, abrirse de piernas y apoyar las manos en el piso. Detrás de él está su 'verdugo': Jaime Núñez, un karateca peruano que lleva 20 días recorriendo plazas, parques y calles del centro de la ciudad para presentar un espectáculo callejero de artes marciales cargado de patadas voladoras, llaves, puñetazos y ejercicios de flexibilidad.

El miércoles pasado, a las 11 de la mañana, EL TIEMPO fue testigo de una presentación en la avenida Jiménez entre calles 9a. y 10a. Este es uno de sus puntos favoritos para trabajar. Es tan popular en la zona, que los vendedores ambulantes y los vigilantes lo apodaron 'Jackie Chancho', por su parecido físico con el popular actor de películas de artes marciales Jackie Chan, "pero en la versión gorda, porque este amigo está pasado de kilos", agrega un vendedor de La Pajarera de la calle 13.

Un vendedor ambulante calienta a la gente antes de que el peruano entre en acción. El improvisado presentador toma en sus manos unos chacos. Los bate como loco. "Público, en pocos minutos vendrá el maestro que les enseñara a defenderse del hampa", promociona el ambulante, mientras algunos curiosos empiezan a hacer un círculo humano. 'Jackie Chancho' se despide de su chaqueta negra de harlista gringo y queda en una camiseta esqueleto que deja ver más de cerca sus 87 kilos y su 1,60 metros de altura. (...)

Además de enseñar artes marciales, Jaime Núñez le da consejos a su público para que mejoren su vida sexual. Reparte unas pastillas hechas a base de uña de gato y que, según él, combaten la eyaculación precoz. "Señor, no te vayas a tomas dos pepas, se te pueden romper los pantalones", le advierte Núñez a un adulto mayor interesado en el producto. Alrededor, todos se ríen y aunque muchos afirman no tener problemas sexuales, no son pocos los que lo buscan, cuando no hay mucha gente alrededor, para comprarle sus pastas dizque mágicas.


lunes, 2 de noviembre de 2009

Diario de Cali 6

No fui el único en dar un taller en Cali. Jim Finn, excéntrico realizador de mockumentaries conocido por los concurrentes del BAFICI (La trinchera luminosa del Presidente Gonzalo, The Juche Idea), propuso un taller de "cine político". Para ir a los bifes -o para espantar a los psicobolches- empezó con un documental de propaganda comunista de Corea del Norte.

María Cañas, artista andaluza multifacética y ultrasimpática, de espíritu bien punky, trabaja con found footage y descree de la propiedad intelectual y de las otras. Su proyecto Animalario TV merece una visita.

Matías Meyer presentó su ¿documental? Wadley, que describe la trayectoria de un mochilero que se interna en el desierto mexicano en una búsqueda espiritual, a la manera de Castaneda. Un diario mexicano tituló: "El cineasta Matías Meyer invita a comer peyote".

Virginia García del Pino, uno de los artífices de la intensa movida doc de Barcelona, donde dirige junto al crítico Josep María Catalá el Master en Documental Creativo de la Universidad Autónoma de Barcelona. Virginia considera que se están grabando demasiadas imágenes y que no hay por qué agregar más. Propone pensar en vez de filmar. Cambió el título de su taller, sobre "la entrevista en el documental". Nueva denominación/consigna: "¡No encendáis las cámaras!"

Camilo Botero, director de 16 memorias, documental hecho a base de los extraordinarios home movies de un tal Mario Posada, de Medellín, que registró la infancia y adolescencia de sus hijos entre 1945 y 1971 en un impecable kodakrome 16mm: candidato al mejor home movie maker de la historia. Botero participó conmigo del conversatorio "el documental y yo". 16 memorias consiste en un montaje de los materiales filmados por Posada, con intertítulos en una primera persona ficticia que pretende ser la voz de uno de sus hijos. La familia quedó tan impresionada con la veracidad de los textos "ficcionales" que le pidió a Botero que corrija un único "error".

María Isabel Ospina, cineasta colombiana residente en Francia (y sin parentezco con Luis Ospina), también participó de la mesa. Presentó su documental, Y todos van a estar, en el que filmó la diáspora colombiana de estos últimos años a través de su propia familia. "¿Qué ocurre con una familia que se dispersa en cuestión de pocos años sin haber sido preparada para ello? Solos, y habiendo perdido todo, los que se quedan tienen que luchar por sobrevivir en un país en donde la familia es el núcleo de la sociedad. Los que se van intentan, cada uno a su manera, de construirse una vida en el exterior…"

Luis Ospina, en Los turcos, su restaurant favorito de Cali, concurrido en su tiempo por trotskistas y estalinistas y por los vanguardistas de Caliwood (en mesa aparte). Ospina sonríe y tiene por qué hacerlo. Un gran anfitrión y un gran primer festival. Inevitablemente, me trajo reminsicencias del primer BAFICI, que me tocó dirigir (con menos relax colombiano que Luis, por cierto...)


domingo, 1 de noviembre de 2009

Diario de Cali 5

Por las calles de Cali, desfile de motos "difrazadas" para Halloween, en este caso de OVNI.

El simpático dúo dinámico de occiotv, que cubrió todo el festival "en vivo", con laptop y webcam siempre a cuestas, por todos lados, con el don de la ubicuidad propio de herederos de Quintín Lame.

Luis Ospina, director artístico del festival, en la vereda de Lugar a Dudas, coolísima galería de arte barra cineclub, donde se exhibían en una pantalla a la calle, como instalación, los 840 minutos de Petroleo Crudo de Wang Bing. Los transeúntes pasan indiferentes al último grito del mundo festivalero. Además de muestras, proyecciones e instalaciones, la galería cuenta, en los fondos, con estudios/habitaciones para artistas en residencia. "El riesgo es que te quieras quedar", como reza la publicidad que incita al turismo en Colombia.

Matías Meyer, director mexicano, jura haber presenciado un corte/cambio de plano en la película de Wang Bing.

Oscar Muñoz, el gran artista colombiano que el art world descubrió en la Bienal de Venecia de 2007, es el factotum detrás de Lugar a Dudas.

En Proyecto para un memorial (2005, 7:40 min.), el trabajo que Muñoz presentó en Venecia, aparecen proyectados, simultáneamente en cinco pantallas, rostros que la mano de Muñoz dibuja, con agua, sobre un asfalto caliente, en un día de verano. Se trata de retratos de personas que el artista encontró en los anuncios necrológicos de los periódicos, en la ciudad de Cali, donde vive. Como el pavimento está tan caliente, los rostros comienzan a desaparecer, a evaporarse, a los pocos segundos de ser dibujados.

Muñoz diseñó el afiche del festival de Cali. También presentó un flipbook, que rescata las únicas imágenes sobrevivientes de la primera película rodada en Colombia: María, de Alfredo del Riestro y Máximo Calvo (1921). Son 25 segundos mágicos de unos jinetes vadeando el río Cauca.

Muñoz -hasta en la sopa- también fue el responsable del diseño de los nuevos billetes de 50.000 pesos, los de máxima denominación de la moneda colombiana.

Probé el aguardiente colombiano: sin querer herir susceptibilidades nacionales, hay que decir que se trata de una bebida repugnante con gusto a anís.


sábado, 31 de octubre de 2009

Diario de Cali 4

Cartucho usado de gas lacrimógeno, Made in USA, que trajo Erica, una de las asistentes al taller que di en Cali, titulado “el documental y yo”. Le propuse a los estudiantes, como ejercicio, el registro documental de un recorrido que tuviera algún sentido especial para ellos, ya sea porque lo hacen todos los días o porque lo hacen por primera vez, etc. Erica trajo una serie de fotos que mostraban los rastros que quedan después de un “tropel”, es decir, una manifestación estudiantil seguida de represión policial, acontecimiento cotidiano si los hay en Colombia. Una foto muy bella, muy bien compuesta, de un charco de agua donde se reflejaban los edificios y las palmeras de la universidad, por ejemplo, no era otra cosa que el rastro de la acción de los cañones hidrantes de la policía. También presentó objetos que levantó en su recorrido. Tener en las manos y examinar de cerca el cartucho de 37/38 mm de riot smoke, fabricado por Combined Tactical Systems de Jamestown, Pennsylvania (dirección, página web y teléfono incluido), nos recuerda de una forma muy concreta que, detrás de las típicas imágenes de revueltas estudiantiles y gases que vemos por TV, hay toda una industria.


Erica también trajo unas canicas, la munición que usan los estudiantes con gomeras y que la policía también ha incorporado a su arsenal, ante la inconveniencia política de disparar balas de verdad. Para Erica, crítica pero escéptica, las canicas que recogió en su recorrido también hablan de que el “tropel” se ha convertido, para ciertos estudiantes radicalizados, así como para la policía, en un “juego de niños”, sin consecuencias. Para terminar leyó un instructivo irónico para transeúntes sobre cómo enfrentar un tropel, como si se tratara de un volante levantado del piso de la facultad. Un elegante moño fake para concluir un trabajo documental ejemplar -hecho en una tarde- que, con gran economía de recursos, me hizo reflexionar sobre toda la complejidad de una situación. Como última vuelta de tuerca, cuando le conté el ejercicio a Luis Ospina, a modo de ejemplo de cómo había resultado el taller, él observó que adentro de la canica de la foto se veía un ojo.
-¡Cómo un ojo! Debe ser mi cámara.
-No, es un ojo –insistió Ospina.
Ampliamos la foto y, ante mi sorpresa, se distinguía claramente un ojo (hacer clic en la imagen para ampliar).
-¡Ojo al cine! –remató Ospina, evocando el título de un libro qué el mismo recopiló con los escritos de su amigo Andrés Caicedo.


Como posdata, no quiero dejar sin mencionar el hecho biográfico de que Erica es descendiente directa de Manuel Quintín Lame ("es mi tío-bisabuelo"), el legendario líder indigena. Quintín Lame dirigió un histórico levantamiento de los indios del valle del río Cauca a principios del siglo veinte, inicio de una larga "guerra racial" que lo hizo pasar muchos años en prisión y sobrevivir, casi mágicamente, numerosos intentos de asesinato. De hecho, siempre se dio por sentado que Quintín Lame, que finalmente murió de viejo en 1967, tenía poderes sobrenaturales, como el don de la ubicuidad o la capacidad de transformarse en un animal. Erica, que se considera una "indígena occidentalizada" por haber vivido en Cali y estar asistiendo a la universidad, nos contó de su proyecto documental, basado en los contradictorios cuentos familiares en torno a Quintín Lame, donde es difícil distinguir el hecho de la fabulación. Ya habló extensamente con una abuela que vive en el pueblito del valle del Cauca de donde ella es oriunda. Y está buscando a un primo que no ve hace años y que, según ella cree, pertenece en la actualidad a Los Nietos de Quintín Lame, una organización indigenista radicalizada que toma tierras y recurre a la lucha armada. ¡Otra que el documental y yo!

jueves, 29 de octubre de 2009

Diario de Cali 3

Muchas bicicletas y motos por las calles de Cali. Y mucha gente con la casaca amarilla de la selección de Colombia. Y eso que se quedron afuera del mundial (no la podía dejar pasar, en recuerdo de aquel inolvidable 0-6...)

En cada esquina, la promesse de bonheur de un billete de lotería, promesa de felicidad no muy distinta –según Stendhal- de la que ofrece cualquier obra de arte. Y por todos lados, la venta de “minutos”. Son personas que compran miles de minutos de crédito para celulares (a un precio rebajado) y los venden al menudeo a los transeúntes con una pequeña ganancia. Ayer vi a una monja estudiando los números de la lotería que le ofrecía un viejito. A lo mejor estaban charlando nomás.

La apertura del festival estuvo a cargo de la Filarmónica de Cali dirigida por el maestro francés Paul Dury. A pedido de Luis Ospina, director artistico del festival, tocaron versiones de grandes bandas de sonido, entre ellas la de El desprecio de Godard/Delerue y El padrino de Coppola/Rota. Pero el hit de la noche fue una versión sensacional de Psicósis de Hitchcock/Hermann, con un delicioso "ni ni ni ni ni" que hizo sonreír a todos.

Mientras pasaba La televisión y yo, subí a la terraza del Centro Cultural Comfandi para tomar un café y tomar notas. Estaba solo, disfrutando de la vista (foto abajo) y del mediocre café colombiano (hasta ahora, increíblemente, no tomé una sola taza decente de café en este país). De pronto irrumpió en la terraza un grupo de media docena de ciegos, acompañados o guiados por un hombre con muletas y otro en silla de ruedas, que intentaban correr mesas y sillas, con gran dificultad pero sin el menor atisbo de solicitar ayuda. Igual no pude menos que levantarme para colaborar y al final quedé sentado al lado de ellos, como si estuviera prácticamente en la misma mesa.

Empezó a hablar una mujer negra que se presentó como representante de alguna agrupación cuyo nombre se me escapó. Yo, para hacer algo, tomaba nota de lo que decían, como si fuera el secretario de actas: “Conmigo no hay vamos a hacer esto o lo otro. No. Se hace y punto. Como nos gusta a los negros: el agua clara y el chocolate espeso”. Los demás aplaudieron e hicieron vivas. Otro, en silla de ruedas, declaró: “Estoy para servirles en todo lo que yo pueda, como discapacitado”. Y: “Nosotros los discapacitados somos un gremio muy grande, como los taxistas, pero no tenemos a nadie que nos represente de verdad”. A continuación empezaron a entrarle a otros ciegos y discapacitados, los que mal representan al gremio, probablemente. Parecía una reunión de trotskistas quejándose de otros trotskistas. En todas partes se cuecen habas. Uno de los videntes empezó a sacar fotos, pero uno de los ciegos parece que objetó al oir el ruidito de la cámara. El vidente confesó:
-Yo tomé fotos suyas, pero ahora las voy a borrar.
-No puede tomar fotos sin tener el consentimiento de las personas -dijo, molesta, la ciega.
-Las estoy borrando en este momento -dijo el paralítico vidente.
Yo, que había sacado un par de fotos subrepticias con el celular, me hice el distraído y, al rato, hice mutis por el foro. Los ciegos, al no ver, también inspiran cierto respeto, no sé si miedo. No me olvido de El informe sobre ciegos de Sábato.

Posdata

Parece que Cali es una ciudad donde los ciegos andan muy politizados. Y, no obstante las críticas de los ciegos más radicalizados, han obtenido ciertas conquistas para el “gremio”. En la Secretaría de Cultura, por ejemplo, hay un sector dedicado a ellos y allí pude observar el ensayo de una banda de ciegos (tocaban salsa con bastante swing, por cierto). Después me enteré que la ciudad llegó a tener, hace poco, un alcalde ciego. Ante el estado calamitoso de la ciudad y la inoperancia de su gestión, sin embargo, empezó a circular el slogan (con reminiscencias macristas) “bache que veo, bache que tapo”. Igual, por lo que cuentan, la ceguera no fue óbice para robar, en eso no se diferenció de cualquier otro político "capacitado", aunque con algún bemol propio. Cierta vez, el alcalde descubrió que alguien que lo visitaba fingía dejarlo solo, abriendo y cerrando la puerta pero permaneciendo callado en el despacho para escuchar alguna conversación telefónica indiscreta del ciego. De ahí surgieron denuncias públicas. Después de ese incidente, el alcalde mandó retirar las alfombras de toda la alcaldía y se mantuvo siempre muy atento al más mínimo crujido del parquet.