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domingo, 12 de diciembre de 2010

muestra cine expandido















Cine Expandido. Taller de Claudio Caldini 2010. Muestra.
Fundación Lebensohn, Buenos Aires. Viernes 10 de diciembre 2010.

Alvaro Cifuentes, Ana Fanelli, Ana Karina Blumencwejg, Analía Silvera, Andrés Di Tella, Benjamín Ellenberger, Bruno López, Carolina Cappa, Diana Lebensohn, Julián D'Angiolillo, Federico Lanchares, Margarita García Faure, Magdalena Jitrik, María Rosa Andreotti, Melisa Brito Aller, Pablo Mazzolo, Pablo Paniagua, Pao Buontempo.

fotografías: Andrés Di Tella


sábado, 11 de diciembre de 2010

performance "Fotografías"







Andrés Di Tella. Proyección/performance "Fotografías". Muestra de Taller de Cine Expandido de Claudio Caldini. Fundación Lebensohn, Buenos Aires, viernes 10 de diciembre 2010 (¡anoche!).

fotografías: Lisandro Civit


sábado, 4 de septiembre de 2010

viernes, 2 de julio de 2010

Incidentes

En la última reunión del grupo de estudios de Claudio Caldini, Magdalena Jitrik contó que en ArteBA -"cada mañana voy al mercado / donde se compran mentiras / y con esperanza / me pongo en la cola/ de los vendedores"(Brecht)- fue protagonista involuntaria de un incidente. Recorriendo el llamado "barrio joven" de la feria, se cruzó con un artista que ella apenas conocía de vista. El artista le dijo: "Sos una genia. Te odio. Te amo". Y le dio una cachetada.

En el taller también se produjo un pequeño incidente. Caldini nos estaba advirtiendo de los problemas que se pueden producir al pintar el celuloide, como hace él y como está haciendo también Jitrik (ver crónica de la semana pasada). Lo que Caldini hace con la cámara -atarla con una cuerda y revolearla como si fueran unas boleadoras- o con los proyectores -armar complicados loops que van de un proyector a otro- o con la propia película -pintarla o agujerear el celuloide- pone en riesgo la integridad física de sus propios instrumentos. Es como que les hace cumplir funciones que no fueron previstas por sus fabricantes. Se puede hacer trizas la cámara, se puede romper el proyector, se puede cortar y estropear la película (de las cuales sólo hay originales ya que en el super-8 no existe la posibilidad de hacer copias). De hecho, todo esto le suele pasar. No hay proyeción de Caldini sin algún incidente. Es parte de la adrenalina que proponen sus performances de cine en vivo. Y eso que Caldini opera sus instrumentos con la destreza de un cirujano con varias décadas de experiencia. Cada vez que muestra su forma de trabajar, debería agregar: "Chicos, no intenten hacer ésto en casa".

Al pintar el celuloide, se le están agregando capas a la emulsión, por lo que la película adquiere mayor espesor. Al tener una superficie irregular -explicó y demostró- la película hasta puede tener distintos puntos de foco. Incluso se puede jugar, durante la proyección, a poner el foco en las distintas capas. La película pintada, al verse proyectada, cobra como una dimensión suplementaria en la percepción. De ahí su particular potencial plástico. Mientras explicaba todo esto, la película que estaba proyectando empezó a producir un ruido -"ese ruido es por el espesor irregular de la película pasando por la grifa del proyector"- y de pronto se armó una galleta dentro del proyector. Se trataba de un original de Caldini. Pero, en vez de ponerse nervioso, Caldini tomó un destornillador y dijo: "Esta es una buena oportunidad para que le echen una mirada al interior del proyector".

Así quedó la película.

Caldini desarmó y volvió a armar el proyector, cortó y reparó la película y volvió a colocarla para proyectar, mientras los alumnos observábamos absortos. Era como ver trabajar a un artesano de otra era, con todo su arsenal de tecnología obsoleta.

Entre los materiales proyectados, vimos unas asombrosas manchas de tinta china, cuyo laborioso proceso de fabricación, pintadas fotograma a fotograma con un hisopo, yo presencié hace unos meses y llegué a registrar con la cámara. La foto de arriba no evoca ni remotamente la sugestión de lo que es, en definitiva, una animación cuadro a cuadro de fotogramas distintos, cada fotograma -de hecho- un "incidente" único... como una película que se enreda o como una cachetada. Las manchas en movimiento podrían ser accidentes geográficos o paisajes de nubes. "O humo", dijo alguien. "Parece humo porque es humo", dijo Caldini. "La tinta china se hace con humo". Y lo que estábamos viendo era humo nomás.
-Andrés Di Tella

jueves, 24 de junio de 2010

La resistencia

El Mundial está en todas partes (como muestra vale un botón-blog). Pero subsiste algún que otro foco de resistencia. En el taller de Claudio Caldini, en Colegiales, se reune cada viernes un reducido grupo de partisanos que trata de pensar en otra cosa (aunque se rumorea que ya ha sido infiltrado por doble agentes mundialistas). Caldini anduvo husmeando en estos días por una vieja tienda de fotografía de la calle Libertad. Salió con un juego de lentillas de color que ya nadie compra (como le suele pasar, terminaron regalándoselos).

Caldini apagó la luz y puso a jugar a los resistentes con los nunca bien ponderados "espejitos de colores", haciendo cine sin película, simplemente proyectando sobre la pared haces de luz de distintos colores, modificando el tamaño del cuadro, alternando los filtros, variando el foco, interfiriendo la fuente de luz, desplazando los proyectores por la pared/pantalla. ¿Cine?



Magdalena Jitrik es una de las recientes incorporaciones al grupo (algunos sospechan que se trata de una de las infiltradas mundialistas, aunque al mismo tiempo, por su pasado de piba argenmex, se abrigan dudas sobre su lealtad para el próximo desafío de la patria contra los aztecas). Caldini enhebró en un loop que pasaba por dos de sus proyectores, para proyectar en doble pantalla, una cinta de celuloide pintado a mano por Magdalena: ¿cine?

Magdalena toca un tema onda Kraftwerk (creo que simplemente pulsó el "modo retro") en el antiguo sintetizador de Caldini. Detrás, en la pared, el desfile deslumbrante, vertiginoso, de las imágenes. Cada fotograma un auténtico "cuadro" de Jitrik. El temblor efímero de la proyección cinematográfica, sin embargo, sustrae toda posibilidad de aprehender el cuadro o el fotograma individual. La belleza, al hacerse fugaz, se multiplica.

Mientras tanto, afuera, seguía el Mundial. Por un instante, a nadie le importó. La magia del cine.
-Andrés Di Tella

miércoles, 10 de marzo de 2010

formato obsoleto (2)

Nuevo taller de Claudio Caldini. Cuatro sesiones dedicadas a lo que Caldini denominó, extrañamente, "cine en vivo". Recordé la definición de Jean Cocteau: "Le cinema, c'est la mort au travail" ("la muerte trabajando"). También habló de "performance en proyección". ¿El cine como forma de teatro? Para empezar, Caldini desplegó el cajón de herramientas requeridas, todas obsoletas, desde los distintos "pasos" de película de celuloide (35mm, 16mm con doble perforación, super-8, doble 8...) hasta objetos misteriosos como la cajita de "cinta de empalmar". Un (joven) asistente al taller preguntó qué era "empalmar". Caldini, deferente, explicó: "Lo que en digital es virtual, aqui es real. Cada plano es un segmento de cinta. Para hacer un corte, se corta realmente la cinta". A continuación, graficó con la empalmadora cómo se corta y se pega un pedazo de celuloide con otro. La cinta de empalmar, parece, se ha vuelto muy difícil de conseguir porque nadie la fabrica. ¿Para qué? Más difícil aún es conseguir nuevas cuchillas para la empalmadora. Caldini las reemplaza con un trocito de gilette (¡otro formato obsoleto!). El super-8 es una tecnología que ha sido rescatada de la obsolecencia, pero sólo como formato de registro, para luego reprocesar digitalmente. Nadie monta usando el mismo super-8. Nadie, eso es, salvo Caldini.

Entre las herramientas, Caldini mostró carretes de super-8, con película y vacíos, de distinto tamaño, cepillos para limpiar la ventanilla del proyector, filtros de colores de fotografía (rescatados de una vieja Rolleiflex), lupas de laboratorio de oculista y unos antiguos anteojos de soldar que pertenecieron a su padre. "Y siempre hay que llevar una lamparita de repuesto. Si no llevamos repuesto, la lámpara del proyector se quema. Si llevamos una, como talismán, no se quema".

Película industrial de 35mm usada para sobreimprimir subtítulos (cliquear la imagen para ampliar).

Película perforada por Caldini con un punzón y con pinzas de depilar. Hay que tener cuidado al manipularla ya que se puede deshacer muy fácilmente.

Caldini no lo anunció en la clase, pero después me confesó que esta había sido la primera vez en su vida que usó cinco proyectores simultáneamente en una proyección.

Los alumnos-cineastas ayudaron con la lectura de textos durante la performance. Reflexiones del pionero Georges Melies sobre el decorado cinematográfico, junto a un informe científico sobre el cambio climático.

La imágenes multiplicadas de Melies, de un viejo super-8 comercial remontado por Caldini en distintos loops, en una experiencia cinematográfica/teatral que evoca la magia de aquellas primeras proyeciones de hace un siglo y, de paso, deja chiquito al pobre 3D multimillonario de Avatar.
-¿Por qué, justamente, no hacer todo esto en digital? -pregunté ingenuamente.
-Por nostalgia -replicó inesperadamente Caldini. -No sé si es bueno o malo. No tiene valor moral fabricar imágenes, abstractas o concretas, voluntarias o involuntarias. Es un juego. El interés, para mí, es que haya una materia, que sufre el paso del tiempo. Estos materiales, viejos, rayados, obsoletos, con cada imagen, con cada proyección, a cada paso, delatan el paso del tiempo. Eso me sigue inspirando.

Volví a pensar en la frasesita de Cocteau.

-Andrés Di Tella

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cine experimental
taller / grupo de estudios
claudio caldini
caldeo@gmail.com

domingo, 13 de diciembre de 2009