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sábado, 28 de mayo de 2011

Hachazos en La Plata


Hachazos
performance / proyección en formatos múltiples: cine + arte + autobiografía.
Claudio Caldini y Andrés Di Tella

miércoles 1 de junio 19.30hs
Teatro Argentino de La Plata
Festival REC

lunes, 11 de octubre de 2010

Hachazos


INVITACION / AGENDAR

DOCBSAS presenta

Hachazos
Claudio Caldini / Andrés Di Tella

performance / proyección en formatos múltiples

miércoles 20 de octubre 21.30hs
Sala Leopoldo Lugones
Teatro San Martín / Corrientes 1530

¿Cine expandido o documental en vivo?
Parte de un mismo proyecto mutante, en colaboración, que comprende un libro ilustrado y una futura película, esta “performance/proyección en formatos múltiples” incorpora una diversidad de materiales cinematográficos, textuales y musicales de ambos artistas: proyecciones múltiples en super-8, 35mm y video digital, fotografías, imágenes nuevas y de archivo, música electroacústica, grabaciones magnéticas, lecturas de viva voz. Claudio Caldini, pionero del cine experimental, y Andrés Di Tella, referente del cine en primera persona, exploran, por caminos diversos, un mismo eje: un experimento cinematográfico que es, a la vez, un experimento de vida.



fotografías: Claudio Caldini por Andrés Di Tella; Andrés Di Tella por Guillermo Ueno.

http://www.complejoteatral.gov.ar/cine/

viernes, 17 de septiembre de 2010

...y girl by Andrés, circa 2010

me encanta esta imagen por que:
1. me recuerda una linda noche porteña
2. por fin alguien me sacó una bonita pic... tenía que ser un cineasta of course
3. me veo como sentada en un tren, fotografiando a mis amigos mientras sale de la estación... profetica!
-girlontape

pic by Andrés Di Tella

Anoche me sorprendió este post de girlontape, con una foto que saqué aquella noche, en la vereda, después de una lectura + música de Cecilia y Paula. Gracias Girl por lo que me toca. Alto elogio viniendo de quien viene...
-ADT

jueves, 12 de agosto de 2010

El país del diablo











Una mañana de noviembre de 1879, apenas unos meses después de concluida la Conquista del Desierto -la guerra del gobierno argentino contra las tribus autóctonas- el escritor Estanislao Zeballos recorría la Pampa con el objetivo de describir el territorio conquistado, hacer el primer mapa científico de la región y, de paso, profanar tumbas indígenas para alimentar su colección de cráneos. Pero esa mañana dio con un descubrimiento insospechado: enterradas en un médano en medio de la Pampa, unas cajas de madera que guardaban el archivo del cacique Namuncurá. Abandonadas por los indios cuando escaparon de las tropas expedicionarias, encerraban el testimonio asombroso de un mundo que estaba a punto de desaparecer. Zeballos había sido uno de los ideólogos de la Conquista del Desierto. Su largo viaje por la Pampa, sin embargo, lo transformó. Fue el primer "huinca" (blanco) en interesarse por la cultura y la historia de los indios. Los mismos indios cuyo exterminio el escritor había propiciado antes de viajar. Tras los pasos de Zeballos, Andrés Di Tella va en busca de los rastros que quedaron de aquel exterminio, hoy olvidado.

El país del diablo
Andrés Di Tella
Argentina, 2008, 75 min.

Extra:
Reconstruyen crimen de la modelo
Andrés Di Tella - Fabián Hofman
Argentina, 1990, 8 min.

Sábado 14 de agosto / 19.30hs
Auditorio La Tribu
Lambaré 873

http://tallerlaotra.blogspot.com/

fotografías: Rodaje de El país del diablo de Andrés Di Tella (Darío Schvarzstein).

sábado, 17 de julio de 2010

Experiencias del documental (3)

Cartucho usado de gas lacrimógeno, Made in USA, que trajo Erica, una de las asistentes al taller que di en Cali, titulado “el documental y yo”. Le propuse a los estudiantes, como ejercicio, el registro documental de un recorrido que tuviera algún sentido especial para ellos, ya sea porque lo hacen todos los días o porque lo hacen por primera vez, etc. Erica trajo una serie de fotos que mostraban los rastros que quedan después de un “tropel”, es decir, una manifestación estudiantil seguida de represión policial, acontecimiento cotidiano si los hay en Colombia. Una foto muy bella, muy bien compuesta, de un charco de agua donde se reflejaban los edificios y las palmeras de la universidad, por ejemplo, no era otra cosa que el rastro de la acción de los cañones hidrantes de la policía. También presentó objetos que levantó en su recorrido. Tener en las manos y examinar de cerca el cartucho de 37/38 mm de riot smoke, fabricado por Combined Tactical Systems de Jamestown, Pennsylvania (dirección, página web y teléfono incluido), nos recuerda de una forma muy concreta que, detrás de las típicas imágenes de revueltas estudiantiles y gases que vemos por TV, hay toda una industria.


Erica también trajo unas canicas, la munición que usan los estudiantes con gomeras y que la policía también ha incorporado a su arsenal, ante la inconveniencia política de disparar balas de verdad. Para Erica, crítica pero escéptica, las canicas que recogió en su recorrido también hablan de que el “tropel” se ha convertido, para ciertos estudiantes radicalizados, así como para la policía, en un “juego de niños”, sin consecuencias. Para terminar leyó un instructivo irónico para transeúntes sobre cómo enfrentar un tropel, como si se tratara de un volante levantado del piso de la facultad. Un elegante moño fake para concluir un trabajo documental ejemplar -hecho en una tarde- que, con gran economía de recursos, me hizo reflexionar sobre toda la complejidad de una situación. Como última vuelta de tuerca, cuando le conté el ejercicio a Luis Ospina, a modo de ejemplo de cómo había resultado el taller, él observó que adentro de la canica de la foto se veía un ojo.
-¡Cómo un ojo! Debe ser mi cámara.
-No, es un ojo –insistió Ospina.
Ampliamos la foto y, ante mi sorpresa, se distinguía claramente un ojo (hacer clic en la imagen para ampliar).
-¡Ojo al cine! –remató Ospina, evocando el título de un libro qué el mismo recopiló con los escritos de su amigo Andrés Caicedo.


Como posdata, no quiero dejar sin mencionar el hecho biográfico de que Erica es descendiente directa de Manuel Quintín Lame ("es mi tío-bisabuelo"), el legendario líder indigena. Quintín Lame dirigió un histórico levantamiento de los indios del valle del río Cauca a principios del siglo veinte, inicio de una larga "guerra racial" que lo hizo pasar muchos años en prisión y sobrevivir, casi mágicamente, numerosos intentos de asesinato. De hecho, siempre se dio por sentado que Quintín Lame, que finalmente murió de viejo en 1967, tenía poderes sobrenaturales, como el don de la ubicuidad o la capacidad de transformarse en un animal. Erica, que se considera una "indígena occidentalizada" por haber vivido en Cali y estar asistiendo a la universidad, nos contó de su proyecto documental, basado en los contradictorios cuentos familiares en torno a Quintín Lame, donde es difícil distinguir el hecho de la fabulación. Ya habló extensamente con una abuela que vive en el pueblito del valle del Cauca de donde ella es oriunda. Y está buscando a un primo que no ve hace años y que, según ella cree, pertenece en la actualidad a Los Nietos de Quintín Lame, una organización indigenista radicalizada que toma tierras y recurre a la lucha armada. ¡Otra que el documental y yo!
-Andrés Di Tella



Publicado originalmente 31 de octubre, 2009.

Experiencias del documental
Profesor: Andrés Di Tella
Días: martes de 17.30 a 20.30 hs.
Fecha: del 7 de septiembre al 23 de noviembre
Cursada: trimestral (12 clases de 3 horas)
UTDT/ Sede Miñones
Vacantes limitadas.
ULTIMOS DIAS DE INSCRIPCION

Cierre de inscripción: 20 de julio.
Informes e inscripción: Karina Chrempacz
posgradosditella@utdt.edu
(54 11) 5169 7231
www.utdt.edu

fotografías: Andrés Di Tella

miércoles, 14 de julio de 2010

Experiencias del documental (2)

Ayer, en el taller Experiencias del documental, tuvimos el privilegio de la visita de Leandro Katz. Katz es un artista multifacético -cineasta / fotógrafo / pintor / escritor, etc- que se fue muy joven de la Argentina, en los años 60. Recorrió América Latina durante varios años antes de recalar en Nueva York, donde se vinculó con los poetas del círculo de Allen Ginsberg y pululó por los antros del proto punk rock donde tocaban sus amigos de los New York Dolls. También participó, como iluminador, actor y fotógrafo, de la legendaria Compañia del Teatro del Ridículo de Charles Ludlum, del que conservó un registro fotográfico histórico que, próximamente, se convertirá en un nuevo film documental. Después de 40 años en Nueva York, Katz se jubiló de la universidad donde daba clases y decidió, "irreflexivamente", volver a Buenos Aires. Y aqui está, sin que muchos lo sepan. O mejor: sin que muchos sepan quién está aqui.

A mediados de los años 80, bajo el influjo de la cultura de las identidades (identity politics), se preguntó qué lo identificaba como argentino -si algo- después de tanto tiempo fuera del país. Primero pensó: Borges. Después, acaso mecánicamente, pensó: el tango, Gardel. Y después recordó lo que sintió el día que, con su beba recién nacida en brazos, escuchó por la radio la noticia de la muerte del Che Guevara, ese otro argentino que había salido a recorrer América. Se puso a investigar la muerte del Che en Bolivia, en un momento, los años 80 de Reagan, en que hablar del Che Guevara era "ponerse hippie de repente". En la primera etapa de su research, encontró una fotografía (arriba) del cadaver del Che en La Higuera, en los archivos de la agencia Reuters. Le llamó la atención la composición, con reminiscencias pictóricas clásicas y connotaciones religiosas, y quiso saber quién había sacado la foto, distribuida sin atribución, más allá de la marca de la Agencia. También le intrigaban algunos detalles, que podrían pasar inadvertidos en la foto, como un brazo que se adivina en el piso. ¿De quién habrá sido ese brazo? ¿Le habrían cortado el brazo al propio Che? "Ese detalle era como una herida en la foto, para mí, una herida que nunca cicatrizó". Finalmente dio con el autor, un discreto fotógrafo boliviano llamado Freddy Alborta que vendió la famosa foto por 75 dólares. Y decidió hacer una película sobre Alborta y sus recuerdos de aquella fotografía: el extraordinario documental El día que me quieras, concluido casi diez años después. "Me he llegado a preguntar quién es realmente el autor de la fotografía", dijo Katz ayer. "Y no sé si el autor no será el mismo Che Guevara".

Mientras avanzaba con su investigación en torno de aquella fotografía y, sobre todo, mientras trataba de reunir los fondos necesarios para hacer la película, fueron surgiendo otras cosas. Al comenzar a leer sobre el tema (todavía no se había desatado la chemanía de los últimos años y no se habían hecho las múltiples biografías y películas), se encontró con muchos datos confusos y contradictorios sobre fechas, lugares y personajes. Fue anotando todo en fichas, que se convirtieron en una gigantesca y detallada cronología, combinando partes militares, noticias de los periódicos bolivianos, informes de inteligencia americana, los diarios de los guerrilleros, etc. Ahí se dio cuenta de dos cosas: que toda esa información no entraría en la película y que, en realidad, constituía una obra en sí misma. Empezó entonces a hacer instalaciones alrededor del tema, combinando un montaje de ciertas imágenes documentales con paneles informativos donde copiaba sus fichas. Hizo una primera gran muestra en el Art Institute of Chicago, después en el Museo del Barrio de Nueva York y en muchos otros lugares del mundo, llegando hace un par de años hasta el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Alguien, una vez, le preguntó:
-¿Pero por qué, en vez de una instalación, no escribes un libro?
-Porque me gusta que, en la galería, la gente pueda tener la experiencia de estar dentro de un libro.

Las instalaciones a veces combinan sus distintos proyectos de investigación. El universo revolucionario del Che convive a veces con el de Charles Ludlum y el Teatro del Ridículo. "Ahí aparece también un aspecto teatral que me interesa. Me detengo, por ejemplo, en la foto del documento de identidad falsificado con que Ernesto Guevara entró a Bolivia, con el pelo rapado a la Lenin. O los dibujos, tipo identikit, que hizo Ciro Bustos de los guerrilleros del grupo del Che. O la peluca de Monika Ertl, la hija de un nazi refugiado en Bolivia que se suma a las huestes del Che y luego viaja, disfrazada, a Alemania para ajusticiar al cónsul boliviano que era un asesino de militantes comunistas bolivianos" (foto de arriba).

"Cuando me interesé por aquella fotografía del Che, en principio fue con cierta distancia y desde un punto de vista, digamos, formal", dijo Katz ayer. "Nunca imaginé que esa investigación duraría más de veinte años y hasta qué profundidades me metería en el tema, que ya es parte de mi vida". Los asistentes al taller, todos jóvenes artistas con inquietudes por el documental, escuchaban absortos (arriba) la lección del maestro.
-Andrés Di Tella

Publicado originalmente 29 de agosto, 2009.

Experiencias del documental
Profesor: Andrés Di Tella
Días: martes de 17.30 a 20.30 hs.
Fecha: del 7 de septiembre al 23 de noviembre
Cursada: trimestral (12 clases de 3 horas)
UTDT/ Sede Miñones
Vacantes limitadas.
ULTIMOS DIAS DE INSCRIPCION

Cierre de inscripción: 20 de julio.
Informes e inscripción: Karina Chrempacz
posgradosditella@utdt.edu
(54 11) 5169 7231
http://www.utdt.edu/

fotografías: Andrés Di Tella

miércoles, 26 de mayo de 2010

Muy linda tu carroza


A propósito del desfile alegórico de anoche del Bicentenario, y con el título "muy linda tu carroza", me llegó un mensaje de mi amigo Roberto Barandalla:

SIN DUDA LA COMBINACION DEL DI TELLA 1500 CON LAS HELADERAS COLGANDO FUE- JUNTO A LOS PAÑUELOS LUMINOSOS DE LAS MADRES- LO MEJOR DEL DESFILE PATRIO. LO VI A CHAVEZ CANTANDO DE MEMORIA EL HIMNO, PERO NO A VOS QUE DEBERIAS HABER SALUDADO DESDE EL VOLANTE DEL AUTO, CUAL PRINCIPE DE LA PRIMAVERA.
PAGARON ROYALTIES? ¿POR QUE LA INDUSTRIA NACIONAL ES LA SIAM Y NISIQUIERA UN TORNILLO DE GRUNDIG TIERRA DEL FUEGO? Y DON JORGE ANTONIO, LO MIRABA DESDE EL CIELO?
ABRAZO AZUL Y BLANCO

sábado, 24 de abril de 2010

No todo el cine argentino es aburrido

"No todo el cine argentino es aburrido"

Miércoles 28 de abril, 21hs / FM La Tribu, Lambaré 873

En la cuarta noche de esta tercera temporada, proyectaremos

FOTOGRAFIAS (2007) de Andrés Di Tella.

“Se trata de un documental infrecuente, capaz de generar un fuerte efecto narrativo, como si la realidad tuviera la capacidad de escribir la más novelesca de las ficciones” (Luciano Monteagudo – Página 12)

“El film se manifiesta como un enriquecedor juego de relaciones para preguntar y preguntarse sobre uno mismo, sobre el otro, sobre el medio y sobre la posibilidad de reflexión sobre “cómo se cuenta lo que se cuenta”, es decir el documental” (María Laura Gonzalez – El ángel exterminador)

Trailer: http://www.youtube.com/watch?v=cGUzD7GD8d0

El director Andrés Di Tella estará presente en la proyección para conversar con los asistentes.

MIERCOLES 28 DE ABRIL
21:00 HORAS
FM LA TRIBU (LAMBARE 873 – CABA)

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

Como previa a la película, proyectaremos videoclips de realizadores nacionales y el cortometraje de Andrés Borghi "Working Day", premiado por el mismísimo Peter Jackson.

lunes, 19 de abril de 2010

BAFICI 2010 (12)

Miré los muros de la patria mía...


Como siempre es penoso que alguien
hable bien de su propia actuación, me apresuro a subrayar aquellas épocas gloriosas de la fundación del Festival de Cine Independiente, con Andrés Di Tella como su director.

No sé si Andrés lo recordará, pero este blog le debe mucho y es bueno que se sepa: hace tantos años (en el comienzo del tiempo y el nacimiento de las eras), nos reuníamos con Andrés y Alan Pauls en un departamento (si no recuerdo mal) de la calle Las Heras, para preparar una revista ¡sobre cine!

Durante días y meses fuimos dando forma a las secciones en charlas un poco bizantinas en las que todo era una transacción entre nuestros gustos personales, nuestro snobismo y un deseo irrefrenable de intervenir públicamente. Una de las secciones, defendida y titulada por Andrés, para esa revista que sólo existió en potencia (salieron varios números imaginarios, todos ellos excelentes) era "Diario de un televidente", que yo robé para este blog.

Muchos años después, Andrés fue llamado ("convocado" tiene una connotación militar que no viene al caso, sobre todo cuando se trata de una interpelación que, en algún sentido -un sentido agambeniano, pastoral- disuelve toda vocación) para inventar el BAFICI (cuya denominación, entonces, no estaba tan establecida en ese siglerío que siempre sonará a MANLIBA).

No hace falta recordar a los formalistas rusos, pero lo cierto es que el momento más alto de un género (o de una institución, como en este caso) es su momento fundacional. Todo lo que viene después es ya epigonal o decadencia y debe juzgarse en relación con ese big bang que pone sobre el mundo lo que antes había sido una pura potencia (¿cuánto habrá en el BAFICI de hoy de aquellas charlas en la calle Las Heras?).

Yo fui un espectador fiel de las dos primeras ediciones del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (al que llamábamos, sencillamente, Festival) y después, cuando la política consideró que Andrés era, tal vez, demasiado exquisito (por su formación, por sus gustos, por sus expectativas) para ese espacio, dejé de ir (salvo cuando amigos estrenan allí sus
ejercicios audiovisuales) y, con los años, me convertí en un fervoroso detractor del BAFICI (no tiene sentido, ahora, detenerme en mis argumentos).

Andrés rememora sus discusiones de entonces con Darío Lopérfido. Yo también discutí con Darío, y mucho, algunas de sus políticas, pero al menos siempre fue claro para mí que, en aquel entonces, había una discusión posible (y, al mismo tiempo, necesaria) sobre políticas culturales e, incluso, siempre comparé los dos festivales porteños promovidos por Darío (el de cine y de artes performativas) como modelos que la Feria del Libro debería haber seguido alguna vez. Más allá de los pareceres personales (y los razonamientos políticos), en su momento esos festivales produjeron una transformación en la percepción y en la producción de las artes que consideraban (la Feria nunca aspiró a algo semejante y, por cierto, jamás lo consiguió), y eso siempre es prometedor (que hoy no pueda sostenerse la misma certeza es tal vez algo que habría que poner a jugar con la decadencia irremediable de la cultura contemporánea, independientemente de los países que se consideren).

Pero no quiero ponerme plañidero y rasgarme las vestiduras por los tiempos idos, porque conviene siempre mirar hacia adelante y si me detuve en este instante para mirar hacia atrás fue sabiendo secretamente (como Orfeo) que pondría en peligro precisamente aquello que quería salvar del infierno. Andrés fue el mejor director de ese festival hoy muy decadente, muy autocelebratorio, muy endogámico. Sea.

Pero lo que debemos preguntarnos es qué hacer hoy con nuestras experiencias, nuestros sueños y nuestros delirios: no encerrarlos en el aislamiento celeste, sino ponerlos a chirriar por las calles... No sé, algo de pánico, de embriaguez y de disturbio.

Publicado ayer en Linkillo.

domingo, 29 de noviembre de 2009

cuadernos



por Guillermo Ueno

Hace unos meses recibí la revista Les Cahiers Purple donde publicaron un trabajo que me propuso Elein Fleiss, su editora. Desde 2003 colaboro en los distintos formatos Purple pero esta es la primera vez que me siento expuesto, tal vez por eso no les dije a quienes elegí entrevistar que la revista ya estaba en circulación, por verguenza seguramente, escribo sobre gente cercana y admirada y quizás me sienta un poco adulón y torpe. El fin de semana Andrés me muestra la revista que consiguió en su viaje a Londres, leo en el blog de Cecilia un comentario al respecto, Paco la vio en el PS1, entonces me decido a publicar mis biografías en castellano, la traducción al inglés quedó un poco malherida. Debe tener en cuenta el lector que las historias están contadas para un público que desconoce absolutamente lo que sucede en estas hermosas playas, por eso cierto aire didáctico simulando a la Enciclopedia Salvat.






Florencia Molina y Vedia

Horacio me presentó al fotógrafo Carlos Caputto en 1992, me dijo que podía interesarme lo que hacía, yo comenzaba a estudiar fotografía luego de abandonar Comunicación Social. Carlos me invitó a su cumpleaños casi sin conocerme, al llegar a su casa me atiende una mujer que no conocía, ella tampoco, escucho que le preguntan quién vino y responde por lo bajo, no se, un chino. Este fue el primer encuentro con Florencia, en el cumpleaños de gente grande como le dije a un amigo, tienen como 40, sospecho que me voy a aburrir. Entendí por primera vez cómo era el mundo en el cual estaba entrando, gente cantando en el jardín, jovenes bailando otra música, niños corriendo, fue el primer encuentro con artistas, yo venía de otro lado.
Al poco tiempo falleció Carlos y la relación con Florencia se intensificó, ir de visita a su casa era y sigue siendo de los momentos más felices, estrictamente hablando, si se considera artista a alguien que tiene una obra visible, Florencia no lo es, pero si como yo prefiero, artista es quien irradia una energía que transforma lo que rodea sí lo es y de los mejores, uno llega a su casa y se relaja, hay otro clima.

Me gusta ir a su casa y escuchar, a ella y Juan, su hermano contar historias familiares, sospechan que una tía fue amante de Unamuno, Don Julio su abuelo intentó organizar la primer comunidad anarquista con el escritor Macedonio Fernández en una isla del Tigre hacia 1900, años de exilio en Londres y Milan, haber conocido los comienzos del rock argentino y haber hecho Psicoanálisis experimental con LSD, inventarse otra forma de vida, sobretodo con un humor muy elegante. Cada tanto, en alguna de sus cenas de lentejas, locro, empanadas y vino, viene de visita Celia Guevara, la hermana del Guevara más famoso, arquitecta brillante quien una vez al consultarle algo sobre Niemayer me contestó, Ah, ese sólo construye para los ricos.



Alberto Goldenstein

Con Ana y un grupo de amigos nos reuníamos los domingo en su casa de san telmo a ver fotografías y charlar, estábamos comenzando a intentar vivir de lo que nos gusta, a dejar de trabajar en oficinas o restaurantes, un día lo compartimos con una chica que era Sicóloga y Astróloga quien miraba en silencio las fotos de cada uno y al finalizar nos dijo uno a uno nuestro signo del zodíaco. En estas reuniones conocí a Alberto Goldenstein, fotógrafo ya reconocido, en ese momento estaba comenzando a organizar la Fotogalería del Centro Cultural Ricardo Rojas, el espacio más libre de la fotografía argentina, fue él quién comenzó a despojar de su pesadez y aburrimiento comunicativo a la fotografia, muy criticado y atacado durante esos años pudo mantenerse e inventar su público, entre ellos yo que creo haber aceptado el traspaso de algo, de una forma de pararme en el mundo tal vez. Sus último 3 trabajos, entre 1994 y 2009 forman uno de los cuerpos artísticos más importantes de Argentina.
Siempre es extraña y traumática nuestra relación con el afuera, con la cultura de otros países, uno entiende el arte solo con artistas de Europa, Estados Unidos, Japón, con famosos de los centros económicos, yo prefiero mezclarlos, quitarles la jerarquía de la Historia que no es más que una historia, entonces los nombro a August Sander, Jacques Lartigue, Robert Frank, Saul Leitter, Lee Friedlander, Alberto Goldenstein, Nan Goldin, etc.



Claudio Caldini

Leí por primera vez sobre Claudio, en realidad un texto de Cluadio en la revista Mutantia, publicación a cargo de Miguel Grimberg, de las pocas cosas, tal vez por su hermetismo, que podía publicarse durante la dictadura (1976.1983), escribían sobre comunidades experimentales, energías alternativas, agricultura sin químicos, entre otras virtudes Grimberg tenía, tiene el halo de haber pertenecido al joven grupo de amigos de Witold Gombrowicz y el primero en publicar parte de su diario. Claudio escribía sobre Werner Neckes, leí varias veces el artículo sin entender, sin embargo memoricé su nombre, se lo mencionaba como el pionero del cine experimental y en ese momento, a esa edad mia, todo lo que llevase el rótulo experimental me fascinaba. Varios años después en casa de Reynaldo Jiménez, antes de un viaje a la India me cuenta que fue a visitar a una persona que había estado varias veces en ese país y que le mostró unas películas muy raras en super 8, eran de Claudio.

El año pasado, tras un tiempo de rastrearlo, pude conocerlo, creo que fue uno de los encuentros más felices, nos vimos jueves por medio durante 4 o 5 meses, vimos varias de sus películas en super 8 y charlamos, me enteré de sus viajes a India, su estudio de música en Auroville, comunidad utópica cerca de Pondicherry, en el sudeste de la India, fue fundada en el año 1968, por una mujer francesa, Mirra Alfassa, que había sido la compañera del gurú Sri Aurobindo, muerto en 1950 y de la intensidad de una experiencia que lo sobrepasó, defensor del film ante lo digital es un artista sin apuro, músico también aunque él no se considere tal. Hacia el fin del año pasado fuimos a visitarlo a su casa en General Rodriguez, unos 50km de la Capital, ahí entendí porqué tardé tanto tiempo en encontrarlo, la casa está entre muchos árboles y plantas, tiene su pequeño vivero, recibimos de regalo un Alcanfor, comimos sus duraznos en almibar y dulce de ciruelas, respiramos un aire más liviano que sospecho es lo que inspira sus películas, de ellas no sabría qué decir, solo que muchos más deberían verlas, lejos de ser terapéuticas, hacen muy bien. Ver es resplandecer lei una vez, es lo que Caldini logra.



Andrés Di Tella

A Andrés Di Tella le agradecemos uno de los gestos más inteligentes y amables de los últimos años, la creación y programación del Festival de cine independiente de Buenos Aires, apartir del cual tuvimos la posibilidad de conocer infinidad de autores desconocidos hasta entonces. Por casualidad, hace unos meses entró Andrés a Canasta, pequeño espacio que tenemos con amigos, lo conocía por una entrevista en la televisión, nunca había visto sus películas a pesar de ser uno de los directores de documentales más conocidos. Lo cite el viernes pasado para que me cuente algo de su familia, la familia Di Tella es conocida por diferentes razones, todas muy potentes.

Su abuelo, inmigrante italiano de principios del siglo XX formó la empresa más importante del país hacia 1940, la fabricación del primer automóvil nacional es de su autoría, momento de gran industralización del país. Comenzando los años 60, su padre Torcuato y su tío Guido formaron el Instituto Di Tella, centro de experimentación artística, tal vez el único intento serio de arte en Argentina. Tiempo después, ya en los años 90, su tío Guido fue Canciller de uno de los gobiernos más crueles de la historia (1989.1999).

A poco tiempo de conocerlo vi 2 de sus películas, Fotografías, una suerte de autobiografía, creo que todo su trabajo lo es, me emocionó particularmente, su historia a partir de una fotografía de su madre nacida en la India, llegada a Buenos Aires transfromandose en una referente de los jovenes de los 60, siempre las historias de inmigraciones lejanas me conmueven. También filmó la primer reflexión sobre la guerrilla argentina a comienzos de los años 90 justo en el momento en que el gobierno dio la amnistía a los militares que asesinaron miles de personas durante 1976.1983.

Desde entonces, con diferentes medios, solemos escribirnos en los blogs o cruzarnos en Canasta o en reuniones con Claudio Caldini, descubrí a una persona sumamente particular, educado en Oxford dicta clases en Princeton sin alardear, actividad favorita entre los intelectuales y artistas argentinos. Una vez leí de alguien que dijo que tenía esa capacidad, talento diría yo, de ser anfitrión hasta cuando es invitado, la misma sensibilidad para contar historias nada fáciles ocultando el esfuerzo, con una elegancia hoy en día olvidada.




Fernanda Laguna

En 1999 Fernanda comenzó uno de los proyectos más interesantes e influyentes de la cultura argentina, junto con su amiga Cecilia decidieron convertir un vieja farmacia en un centro de arte basado en la poesía, artes visuales, música, performances, fiestas con una mezcla de personajes que en ese momento no sabíamos, estaba por desaparecer. Espacio frívolo para algunos, feo, de poca calidad, muy gay para otros, lograron juntar a los artistas más diversos y hacerlos convivir, algo impensado antes y después de Belleza y Felicidad, el nombre con que decidieron bautizar al proyecto estando de vacaciones en las playas de Salvador de Bahía, Brasil.

Mezcla de activista política, poeta, pintora, cantante, performer, artista inclasificable, ese borde que tanto me interesa de no saber si es brillante o muy tonto, curadora a favor de los artistas, nunca vi a una persona pelear tanto por defender la libertad de quienes la rodeaban, en el MAC de Niteroi, Brasil, en el Consulado argentino en NY, en museos y galerías argentinas, nunca le importó perder ciertos privilegios, logrados con esfuerzo, por sostener una idea.

En 2007, cuando ByF ya se había transformado en una galería importante dentro del circuito y muchos artistas ya vendían su trabajo, Fernanda decidió cambiar de rumbo y dedicarse a su hijo Ramón, a proyectos donde no circulase dinero, a hacer cualquier cosa que le de placer, ese año tuvimo la suerte de compartir con ella el espacio armando Tosto, con ella aprendimos sobre la belleza, la felicidad, la libertad en tiempos adversos, cuando el impuesto a estos valores es cada vez más alto.



Carolina Pellejero

Siempre que hablo de Carolina, hablo bastante de ella en Buenos Aires, pareciera que me refiero a pesonas diferentes, cuando digo que es una militante política que trabaja en un barrio de inmigrantes bolivianos en un pueblo de 5000 habitantes justo donde comienza la Patagonia, que su trabajo mezcla problemas de violencia doméstica, trastornos alimenticios alimenticios, peleas para que las maestras trabajen con más entusiasmo, para que se deje de discriminar a los bolivianos hablo de la misma persona que de la nada armó el proyecto del vagón hermoso, vagón de tren abandonado y reciclado en medio de la pampa donde desarrolla talleres de poesía, bordado, proyecta cine, organiza conciertos de Alan Courtis y se presenta como una de las anfitrionas más atentas y amables. Lo que más me extrañó al conocerla fue su poesía, escucharla leer es ver el paisaje donde vive y trabaja, su militancia se mezcla con una delicadísima sutileza, entonces su militancia política es también de la palabra y de la palabra que convoca, el valor de ésta se emparenta con la vieja frase Te doy mi palabra, o directamente cuando se dice o decía Palabra, como sinónimo de Verdad, valor de la poesía como transmición de una experiencia poderosa. Algo gracioso que nos ocurre, solemos vernos 2 o 3 veces por año, es hablar del Peronismo, de Evita, ninguno de nosotros es Peronista pero entre bromas hablamos de Eva y hablamos de Evo, cambiamos Adan y Eva , cambiamos Perón y Eva por Eva y Evo, así, pensamos que las cosas estarían un poco mejor, Bolivia está muy cerca de Mayor Buratovich, su pueblo natal.



Luciana Delfabro

Desde siempre, tuvimos con Lola un interés especial sobre los libros para niños, centrando nuesrro gusto en los libros japoneses y algunos libros de la antigua Europa Oriental, cuando veiamos libros argentinos el enojo era muy grande, a pesar que algunos amigos estaban trabajando en el medio, la presión de las editoriales por hacer libros rápidos y vendibles no dejaba desarrollar proyectos interesantes. Hace unos tres años junto a Luciana Delfabro, Lola (mi esposa) realizó una serie de manuales didácticos sobre alimentación, agricultura orgánica y economía social logrando un equilibrio muy interesante entre trabajo artístico y mensaje social. Dentro de la llamada economía social, sistema basado en cooperativas y pequeños emprendimientos sustentables aparecía un punto importante, la Educación popular, algo parecido a la escuela que plantea Alain Tanner en la película Jonas tendrá 25 años en el año 2000.

Basada en esta experiencia, a principios de 2008 luciana decició invertir sus ahorros y crear una pequeña editorial de libros para niños cuidando al extremo la calidad de los textos y dibujos. Tras largos meses de investigación descubrió que muchos escritores argentinos tenían textos inéditos destinados a niños, el caso más curioso fue el de Oesterheld, famoso escritor de El Eternauta, comic de culto por el cual sufrió el secuestro y desaparición durante la dictadura de 1976. Luego de conseguir los derechos, en muchos casos cedidos como apoyo al proyecto, se rodeó de los mejores artistas visuales y con una política de trabajo impensable en Argentina, respeto de contratos, pago adelantado a los artistas, libertdad absoluta y apoyo constante a éstos, cuidado en la elección del papel e impresión, precios accesibles y sobre todo independencia de los centros de poder cultural.

Conversar con ella es una de mis actividades favoritas, hace un tiempo me dijo: como antes nos sentamos en la convicción de que nosotros como generación intermedia queríamos reponer a los chicos esas experiencias literarias (mayoritariamente barridas por la última dictadura), ahora decidimos apostar por el camino de la formación de lectores. El mayor objetivo siempre es que, en medio de la hostilidad en la que viven los chicos y que vivimos todos haya remanso y una experiencia ligada a la felicidad.



Lola Goldstein

Cuando Elein me preguntó si quería escribir sobre y fotografiar a mis 8 personas favoritas en quien primero pensé fue en Lola, dos cosas me llevaron a demorar el texto, la principal es que no se muy bien qué escribir, es la persona con quien elegimos estar juntos, pasarla bien y pasarla mal, más allá del amor me sigue mostrando que es la artista más distraidamente lúcida.
La otra razón es que esperaba el nacimiento de nustra primer hija, Rosa se llama y nació el mismo día que su abuelo, emparentar el nacimiento con una forma artística es algo que no voy a hacer, sin embargo hay una energía que se mezcla entre nosotros y transforma el lugar común en el espacio que inventamos día a día, entonces pienso en las pequeñas biografías que me inventé, no recuerdo si todas son ciertas aunque el deseo las confirme, y noto que se iluminan con el origen de la luz, el dar a luz una vida resplandeciente, plateada, argentina a fin de cuentas.

fuente: Tosto

lunes, 14 de septiembre de 2009

Un marco perfecto


por Andrés Di Tella

En el año 1995 se estrenó en el Rojas Montoneros, una historia. Para mí es un recuerdo imborrable. Estuvo casi dos años en cartel, a sala llena. La gente continuaba yendo, sin parar. Durante meses había colas de una o dos cuadras, desde la puerta del Rojas por Corrientes, dando vuelta la esquina de Junín. La gente venía una hora antes. Los que se quedaban afuera volvían temprano para la siguiente función. Fue todo un fenómeno, algo que sobrepasó completamente cualquier expectativa que yo pudiera tener. La propuesta fue de Darío Lopérfido, que en ese momento era director del Rojas. A él se le ocurrió pasar la película ahí una vez por semana y me interesó como experimento: a ver qué pasaba con una película en el Rojas. Por otra parte, en ese momento no existían demasiadas posibilidades de exhibir una película que no fuera en copias de 35mm, en una sala comercial. Montoneros, una historia fue una producción absolutamente independiente, sin ningún tipo de apoyo del Instituto de Cine ni nada, filmada y terminada en video, como muchas películas independientes que se están haciendo ahora. En ese sentido también fue una experiencia precursora. Sólo que ahora existen muchos otros lugares de exhibición, los diarios y las revistas cubren los estrenos, etc. Parece mentira, pero en aquel momento, a ningún periodista de espectáculos se le ocurría escribir sobre una película que no hubiera tenido un estreno convencional, un jueves, en una sala comercial. La experiencia de aquel “estreno” alternativo en el Rojas me enseñó mucho sobre la diferencia entre un fenómeno real, de público y de mucho debate, como el que estaba sucediendo con la película, y lo que efectivamente sale en los medios. Tras los dos años de exhibición en el Rojas, la película llegó a tener más adelante un estreno comercial, un par de años después, y ahí sí salieron críticas, muy buenas por cierto. Pero no se repitió el fenómeno del Rojas, en cuanto afluencia de público, intensidad del debate, etc.

Pero Montoneros, una historia no fue precursora nada más por cómo se hizo y por dónde se estrenó, por supuesto. Fue la primera película que se hizo con el tema de la guerrilla que era, de alguna manera, un tema tabú hasta esos años. Era algo de lo que no se podía hablar. Para algunos, en ese momento, hablar de la lucha armada era arriesgado, podía darle argumentos a la derecha, en el sentido de que los militares decían que habían tenido que intervenir porque existía una guerra, porque había terrorismo. Entonces, el hecho de la lucha armada se negó durante mucho tiempo. Pero yo, al no haber participado en ese movimiento, tenía muchas preguntas. Y descubrí que esas preguntas las compartía con muchísima gente. Me impresionó el efecto de toda esa gente que hacía la cola, todos los miércoles. Yo varias veces fui a charlar con el público al finalizar la proyección. Se produjeron discusiones memorables, con mucha emoción, mucho agradecimiento, más de uno del público quería sumar su testimonio… Después se repitió, al año siguiente. Entre la gente que iba, había de todo: jóvenes que no sabían nada de la historia reciente y ex militantes montoneros. Hijos de los ex militantes que me decían: “mi papá creo que estuvo en Montoneros, pero no sé, nunca lo hablé con él…” En esos debates pasaba de todo. La película desató toda clase de situaciones personales, más de uno me dijo que eso le permitió hablar por primera vez con sus hijos, o al revés, los hijos con los padres… Y ese tipo de repercusiones, que se da en la vida de quienes ven una película, es lo que a mí me motiva a hacer películas. De manera diferente, por la temática, se dio algo parecido con mi última película, Fotografías, de la que todavía recibo ecos en forma de cartas muy personales, mensajes emocionados, hay quienes incluso me mandan fotos de su familia… En fin. Presentar Montoneros, una historia en el Rojas fue una experiencia muy gratificante, reveladora de lo que puede llegar a pasar entre un documental y el público. Me parece que, además, era un marco perfecto. El Rojas siempre tomó riesgos y fue a la vanguardia. Algo como: “No sabemos si el horno está para bollos pero igual vamos...” Y, a la vez, el marco de la Universidad de Buenos Aires le daba como un contexto institucional y público que fue muy apropiado para la película y para el debate que, inevitablemente, generaba.

Yo vuelvo constantemente al Rojas. Me parece que, milagrosamente, sigue siendo un lugar de estímulo, que sigue estando siempre al borde, sin temerle al riesgo, al límite de lo conocido, proponiendo cosas nuevas. Para mí es un orgullo que el estreno de mi película ahí haya quedado como uno de los hitos del Rojas, aunque creo que hay otros más importantes… Uno de los secretos del Rojas es que permite que se mezcle gente de ámbitos distintos, no es un lugar de cine ni de teatro ni de plástica ni de literatura sino de cruce. Y eso genera en el público y en los artistas que participan –y muchas veces artistas y público son los mismos-- ganas de hacer otras cosas, de probar algo diferente.

Testimonio ofrecido a Radio Rojas, para el programa del 25º aniversario del Centro Cultural Rector Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires.

foto: Montoneros, una historia de Andrés Di Tella.

lunes, 17 de agosto de 2009

Diario de Lima 3. Interview: Andrés Di Tella

Argentinean documentary filmmaker Andrés di Tella is in Lima this week for a retrospective of his work and to sit on the jury of the official documentary selection. We talked to him about his style and philosophy of filmmaking.

In your recent films, Fotografias and La television y yo, there is an interesting mix of the autobiographical and historical. How did you arrive at this style of filmmaking?
In my earlier films, my personal subjectivity was transferred onto the characters in the film. For instance, my first feature documentary, Montoneros, una historia, is the story of a woman who becomes involved in a guerrilla movement in ‘70s Argentina. I could have chosen any number of people but I chose this woman - and I only realised this afterwards - because I saw something of her in myself.

In La television y yo, this becomes explicit in the way you compare the Yankelevich family with your own.
That film began with the story of Jaime Yankelevich, who introduced TV to Argentina: an immigrant who did well, whose life was crossed by politics which he benefited from, but was eventually ruined by. I realised that my interest in Yankelivich was in part due to unsatisfied curiosity about my own grandfather, another immigrant who made good, became an industrialist, and whose enterprise eventually floundered.

What interests you about this personal approach?
Often in documentary, the decision is to erase the filmmaker’s participation and just show a “window” on the world. I grew tired of this artifice. I don’t believe, for instance, that there is such a thing as an interview in a documentary. A documentary is a film just like any other film: there are scenes and encounters. And in those encounters the fact that I’m making a film is a crucial element.

In La television y yo, you speculate that “maybe this film was just a pretext for talking” to your father.
My father said things in that film that he had never said to me before. I think that’s something incredible that can happen with a camera, where people come out with something they’ve never said before in “real life”. There’s something about the recording situation that, given the right constellation of stars, brings out what wouldn’t have happened otherwise.

There are great moments in your films when you admit to being totally lost. Why did you choose to include this?
Obviously it’s constructed, but we make an effort to include a lot of mistakes and moments of doubt. I always have a plan, but I really believe that the best part of the plan is what fails. Our plans are so limited and pathetic, anything that reveals this brings us closer to the truth.

[Our videoblogger, Juan Daniel Fernández, sneezes.]

Bless you! This is the best thing that can happen: the unexpected. That’s life. And in film that’s what happens: you make a lot of deliberate, conscious decisions looking for an effect, and then you really don’t know what’s going to happen.

Donal Foreman

Nisimazine / A magazine published by NISI MASA / European Network for Young Cinema


viernes, 7 de agosto de 2009

rodaje

Guillermo Ueno, detrás de la cámara.

Claudio Caldini, ayer y hoy.

El director se divierte.

“Hoy no busco en los films que veo otra cosa que la expresión de la alegría de hacer cine, o bien la angustia de hacer cine, y no me interesa lo que está entre ambos extremos, es decir, los films que no vibran.” (François Truffaut)

Fotos: Darío Schvarzstein.


viernes, 26 de junio de 2009

Andrés Di Tella y Macedonio en Cobra

Este sábado a las 19hs nos visita Andrés Di Tella, quien presentará el documental que realizó sobre Macedonio Fernández, con guión de Ricardo Piglia.

La entrada, como siempre, es libre y gratuita.

Sábado, 27 de junio de 2009
19hs
Cobra Libros
Aranguren 150