domingo, 10 de mayo de 2009

Ceniza


Anoche, leyendo el ensayo que escribió WG Sebald “en recuerdo de Robert Walser”, me encontré con un pasaje extraordinario de Walser, al que apenas he leído y de quien inmediatamente quiero leer más. Sebald observa cómo cualquier cosa que escribe Walser refleja “lo horriblemente provisional de su existencia, su prismático cambio de talante, el pánico, el sombrío humor, impregnado de un negro dolor de corazón…” Las emociones del autor, continúa Sebald, están en su mayor parte cuidadosamente ocultadas. Walser, en uno de sus fragmentos de prosa más tristes, experimenta la necesidad de poner a prueba su capacidad de amar, aparentemente atrofiada, en sustancias y cosas a las que nadie presta atención: la ceniza, una aguja, un lápiz o un fósforo. Sin embargo, la forma en que Walser les insufla un alma mediante un acto de completa adaptación y empatía revela que, en definitiva, los sentimientos son más profundos cuando se demuestran en nimiedades. “De hecho —dice Walser sobre la ceniza— sólo con una penetración algo profunda de ese objeto aparentemente tan poco interesante pueden decirse muchas cosas, por ejemplo que, si se sopla la ceniza, no hay en ella lo más mínimo que se niegue a dispersarse al instante volando. La ceniza es la humildad, la intrascendencia y la falta de valor mismas y, lo que es más hermoso, ella misma está obsesionada con la creencia de no valer nada. ¿Se puede ser más inconsistente, más débil y más insignificante que la ceniza? Sin duda no es fácil. ¿Hay alguna cosa que pueda ser más transigente y paciente que ella? No, desde luego. La ceniza no tiene carácter y está más alejada de todo tipo de madera de lo que está la depresión de la alegría desbordante. Donde hay ceniza, en realidad no hay nada. Pon tu pie sobre la ceniza y apenas notarás que has pisado algo”.

9 comentarios:

Gabby dijo...

Hola Andrés, gracias por compartir este comentario y la bella cita sobre la ceniza.
Dónde está el ensayo de Sebald? Yo me fijé en Pútrida Patria y allí no está.

Interesante ese fijar la atención en las cosas que parece que nadie les presta atención.

Anónimo dijo...

Analía Iglesias escribió:
oh, sebald es (era) exquisito y tan cercano, en sus ensayos, en la poesía ("prosa del siglo pasado, un vestido que se enganchó en los abrojos, un poquito de sangre..." del natural) y walser, sublime en su sensible locura... siempre me arrepiento de habérselo regalado a quien nunca iba a necesitarlo ni valorarlo, jaja. Saludos desde Madriz, Andrés.

Anónimo dijo...

Marcelo Balsells escribió:
Andrés : Excelentes las fotos. Felicitaciones!

Renata dijo...

No conocìa a Robert Walser...Gracias

Fotografías dijo...

Gabby: el ensayo de Sebald salió publicado en un librito, "El paseante solitario: en recuerdo de Robert Walser" (editorial Siruela).

Hola Analía:los mejores libros son los que reagalamos sin leer...

claudio caldini dijo...

Precioso texto de Walser, ¿recordás haber visto en India la frente de los sadhus impregnada de cenizas?
un abrazo

Fotografías dijo...

Estoy empezando a leer a Walser ahora, gracias a Sebald, uno de mis escritores favoritos. Ya se viene otra entrada sobre Walser...

Claudio: los sadhus, ¡por supuesto! Uno de los íconos de "Fotografías" si lo recordás. Uno de los recuerdos de el viaje a la India que hice en mi infancia era que mi madre paraba en medio de la ruta para hablar con ellos.

Se podría llegar a pensar que la ceniza en la frente de los sadhus es para hacerles recordar la "nada" de la existencia, o algo así, pero alguien me lo explicó alguna vez y es un poco más complicado...

Gabby dijo...

Ok. Muchas gracias por la data! y de Walser qué conseguiste? qué estás leyendo?

claudio caldini dijo...

Seguramente ya muchos pensamos en la ceniza como material artístico.
Desde hace 5 años descargo las cenizas de la salamandra en una montañita cuyo tamaño nunca aumenta.
Parecido al significado de las cenizas en la frente, una vez Rama Gowda me explicó que la palabra Swami significa "muerto"...