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miércoles, 17 de febrero de 2010

Hablar con los osos

El cineclub incursiona en el resbaladizo territorio del documental. “¿Esto es verdad?” -preguntó R en medio de la película. Es que la historia de Timothy Treadwell, un naturalista aficionado que vivió durante años con los osos salvajes de Alaska, hasta que uno de esos mismos osos lo devoró, podría ser perfectamente una página del “Crease o no” de Ripley. En manos de Werner Herzog –el creador de personajes obsesivos como Fitzcarraldo o Aguirre, que de alguna manera recuerdan a Treadwell- es otra cosa. La película se llama Grizzly Man.

-Una pregunta -dice R- ¿qué comía Treadwell?
-Eso nunca lo vemos.
-Capaz que se comía a los osos…
-¡Ja! ¡Pero eso no lo filmaba!
-Y, si odiaba tanto el mundo de los humanos, ¿por qué filmaba todo y se la pasaba hablando con la cámara?
-Sí. Y aunque el tipo evidentemente ama y admira a los osos, al punto casi de querer ser uno de ellos, igual tiene una mirada sobre los osos muy a los Disney. Les pone nombres y les atribuye personalidades, como Mr. Chocolate o The Grinch, y les habla como si fueran personas. Igual que en esa película horrible de los pingüinos, no sé si te acordás.
-Sí. Pero si vos estás ahí, en ese lugar perdido, absolutamente solo, durante meses, sin nadie con quien hablar, vos también empezarías a hablar con los osos.
-Es verdad. Y la cámara la habrá llevado para hablar con alguien, para tener compañía. Nunca pensé que una cámara podía servir para eso.


miércoles, 20 de enero de 2010

Herzog x Caldini

El viernes 22 da comienzo en la Sala Lugones un ciclo imperdible, Caminar sobre hielo y fuego: los documentales de Werner Herzog. A propósito, Oscar Cuervo rescató en su (muy recomendable) blog La otra un escrito de Claudio Caldini sobre Herzog, publicado en junio de 1977 -hace casi 33 años, si no me salió mal la cuenta, en plena dictadura militar- en la legendaria revista El expreso imaginario. Reproduzco aqui un extracto, referido a Corazón de Cristal, uno de los más extraños films de Herzog, lo que ya es mucho decir:

(...)

Los puntos más importantes primero. Todos los actores del filme están en estado de hipnosis. Esto ocurre por razones estilísiticas y no por razones de total "tratabilidad". No se trata de tener marionetas actuando. El interés reside en ver gente como nunca fue vista antes en el cine, y en el análisis final, "posibilitar una toma de conciencia de nuestro propio estado interno desde una perspectiva enteramente nueva". Uno no debería subestimar el hecho de que la situación durante la filmación fue principalmente experimental, aún cuando se haya tomado la precaución de ensayar de antemano.

Se ha intentado que el film tenga una atmósfera de alucinación, profecía y delirio colectivo que se intensifica hacia el final. Sobre todo, la hipnosis es un fenómeno normal, tal como el sueño lo es. Como la ciencia no ha encontrado aún una explicación adecuada, la hipnosis está rodeada de un aura de misterio.

¿Cuál es el propósito de todo esto? Es evidente en Herzog la intención de investigar imágenes desconocidas, un intento de volver transparentes estados internos desde cierto punto de vista. Esto ocurre también en su película Hasta los enanos nacen pequeños, actuada totalmente por liliputienses, quienes representan una especie de esencia, una forma concentrada de lo que es la gente.

En ninguno de los ejemplos dados las personas son deformadas, ni aún los enanos. Lo monstruoso son las circunstancias, las formas sociales, los modelos educacionales, los modales en la mesa.

-Claudio Caldini (El expreso imaginario, junio 1977)

Leer el texto completo aqui.