
Carney también cuenta cómo Cassavettes gastó su propio dinero y se metió en deudas para hacer -y distribuir- la película, que lanzó primero en Los Angeles y después, en marzo de 1978, en Nueva York. Carney anota: "Ninguno de los diarios y revistas importantes de Nueva York mandó a un crítico a las funciones de prensa ni publicó comentario alguno sobre la película". Agrega, entre paréntesis, que "ni el New York Times, ni The New Yorker, ni New York Magazine publicaron una sola palabra sobre Opening Night durante todo el tiempo que Cassavettes pasó en la ciudad, tratando de que alguien fuera a las proyecciones que armaba".