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jueves, 9 de junio de 2011

El documentalista argentino Andrés Di Tella, en Cines del Sur













Andrés Di Tella (centro), con Isaki Lacuesta y Mirito Torreiro.

El director de 'Montoneros, una historia', sobre la guerrilla de su país, protagoniza una de las retrospectivas y una publicación del festival.

INÉS GALLASTEGUI | GRANADA.
La Filmoteca de Andalucía fue ayer el escenario de la presentación del libro 'Inventario de regresos. El cine documental de Andrés Di Tella', a cargo del periodista y programador del festival, Mirito Torreiro, y del cineasta catalán y miembro del jurado Isaki Lacuesta. Después, el propio protagonista, al que Cines del Sur dedica este año una de sus secciones retrospectivas, presentó la proyección de la película 'Fotografías', dedicada a su madre, una psicóloga de origen indio cuya historia le ayuda a encontrar su propia identidad oculta.
Firman el libro importantes figuras del ensayo y la crítica cinematográfica y especialistas en la obra del cineasta, como César Maranghello, Jorge Ruffinelli, Antonio Weinrichter y el propio Torreiro, coordinador de la publicación. Este destacó que Cines del Sur «nunca ha hecho distinción entre cine de ficción y cine documental», y se ha dedicado a programar cine «importante», independientemente de su género. Di Tella, aseguró, es «uno de los grandes talentos del documental latinoamericano» y un innovador en aspectos formales y temáticos.
Por su parte, Isaki Lacuesta resaltó que Di Tella no es solo un gran documentalista, sino también «un investigador y un divulgador» que reflexiona sobre su trabajo. De hecho, subrayó, sus filmes «cuentan muy bien cómo se han hecho». «Cada vez admiro más sus películas -dijo-. Algunas son más políticas o históricas y otras más autobiográficas, pero todas tratan de lo mismo: de emociones humanas».

Próximo trabajo
El título del libro editado por el festival, 'Inventario de regresos', se inspira en una frase del próximo filme del cineasta, 'Hachazos', que se estrenará este verano: «La vida de todo artista no es más que el inventario de sus intentos de volver a casa». Sin embargo, Andrés Di Tella decidió suprimir ese pasaje de la película, sobre cuyo argumento también ha escrito su primer libro.
En ese sentido, el director de 'La televisión y yo' reconoció ser «un escritor frustrado» y aseguró que «la literatura es superior al cine». «El cine es un arte más fácil, más rápido, pero la literatura va por delante, lleva muchos siglos de ventaja».
Sobre 'Fotografías', resaltó que ha intentado que el contenido autobiográfico de la película «dispare las emociones del espectador». «El personaje de mi madre es la punta del iceberg. Hice un ejercicio de quitar elementos en la escritura y en la filmación para que el espectador tenga que imaginar el inmenso bloque de hielo que hay debajo del personaje y lo haga con sus propias emociones, con sus propios recuerdos, con su propia madre», señaló.
Di Tella irrumpió en el mundo del documental con 'Montoneros, una historia' (1995), que abordaba la violencia que vivió la sociedad argentina entre los años sesenta y los primeros años ochenta.
Sus trabajos se están proyectando desde el pasado sábado, pero los espectadores aún tienen la oportunidad de seguir viendo algunos de ellos hasta el viernes, en la Filmoteca de Andalucía. Las entradas cuestan 4 euros.

www.ideal.es


martes, 7 de junio de 2011

"Siempre estoy buscando algo que ya pasó"


Documentales como 'El país del diablo', 'Fotografías' o 'Prohibido' retratan la personalidad de un cineasta cuyas películas suelen adquirir la forma del viaje.

M. DE LA CORTE / GRANADA

Hay algo de Ulises en Andrés Di Tella. Quien tenga la oportunidad de ver algunos de sus documentales en la retrospectiva que Cines del Sur le dedica verá que de alguna forma su cine termina siendo siempre un viaje. Ocurre en la vuelta al pasado que realiza en Montoneros, una historia (1994), donde refleja de forma magistral los años violentos que sacudieron Argentina; o en Fotografías (2007), donde busca en India sus propios orígenes. El libro Inventario de regresos, que se presenta hoy en el Festival, recorre la trayectoria de una de las voces más interesantes del documental contemporáneo: "Para mí fue una sorpresa y un gran honor estar en este festival pequeño pero de tanta calidad y rigor".

-¿Es cierto que escribió siendo un niño un cuento sobre la Odisea y que considera aquello una especie de premonición?

-Es gracioso. La verdad es que ha sido bastante premonitorio. Desde pequeño, por mi familia, hemos vivido en Londres, Estados Unidos... y viajado a India, de donde era mi madre. Es increíble porque a la vez mis películas suelen tomar la forma del viaje. Me sale instintivamente. Muchas veces son búsquedas y la búsqueda toma la forma cinematográfica del viaje. Me resulta interesante que aquí hayan publicado este libro, Inventario de regresos, que me ha hecho pensar que, efectivamente, muchas de mis películas son eso: volver sobre los trazos de alguien o volver a algún sitio hasta alguien o mis antecesores.

-Lo hizo en 'Fotografías', donde usted buscó su propia identidad.

-Comencé rastreando el pasado de mi madre, que nació en India, un hecho bastante inusual en Argentina. Además, mi madre, como suele pasar con los que emigran, cortan de alguna manera el vínculo con su patria de origen y no suelen transmitir a los hijos muchos de su cultura. Pasó en mi caso. Yo no sabía nada de India hasta que ella murió y fue la motivación para viajar con mi propia familia, mi mujer y mi hijo, para indagar en ese pasado un poco enigmático de mi madre y al mismo tiempo una parte de mi propia identidad.

-Y en esa particular Odisea cinematográfica, ¿qué clase de monstruos o dioses ha encontrado por el camino?

-Es un poco paradójico pero parte de lo que me gusta de esas búsquedas que emprendo es desviarme y quizás, como le pasaba a Ulises, terminar en una isla donde no pensaba recalar y encontrarme con monstruos cuya existencia ni siquiera conocía. Trato de estar abierto a lo que voy encontrando y en el caso de 'Fotografías', si bien se trataba de indagar en el pasado de mi madre, en el camino me encontré la historia inesperada de otro hindú de Argentina, Rama, hijo adoptivo de Ricardo Güiraldes, que es el autor de 'Don Segundo Sombra', una novela clásica donde inventa el mito del gaucho, que es parte clave de la identidad argentina. Güiraldes fue en realidad un viajero que se inspiró en un maestro hindú para crear este personaje del gaucho.

-Usted también se convierte en personaje de sus propias películas...

-Aparezco en mis últimas películas como narrador y casi como personaje, que es un vehículo para que el espectador pueda compartir este viaje conmigo. Hay algo de mi propia realidad, de lo que va sucediendo, pero también de ficción, de construcción, de armar una historia.

-¿Se desvanecen entonces los límites entre ficción y realidad?

-Trato de respetar el pacto con el espectador: ésta es una historia verdadera, todas mis películas lo son, pero en la forma hay ciertos elementos de ficción o de recreación que tiene que ver con contar una historia de la mejor manera posible para que el espectador viaje con el personaje y haga sus propios descubrimientos y encuentre sus propias emociones.

-¿Es de los que van siempre con la cámara a cuestas por lo que pueda pasar?

-Ahora justo la tengo porque voy a filmar una cosa en Madrid pero filmo sólo cuando hago una película si no no. Lo que sí llevo siempre es mi cuaderno de notas.
-¿Conserva entonces algo de su pasado periodístico?

-Eso fue hace mucho y la verdad es que me he alejado un poco del periodismo. No busco la noticia, lo que siempre estoy buscando es algo que ya pasó o que está en algún rincón invisible.

-¿Recuerda qué películas le marcaron de niño?

-Siempre he visto mucho cine de pequeño. Ahora justo tengo un hijo que tiene 13 años y estoy intentando mostrarle algunas películas que yo vi a su edad como 'El niño salvaje', de Truffaut, o 'El espejo', de Tarkovsky, que se me quedó bastante en la memoria. Películas sobre recuerdos de infancia. Pero más que el cine me ha influido la literatura. Siento más afinidad con toda la literatura del ensayo autobiográfico. El hindú Naipaul, por ejemplo, ha sido para mí una influencia más fuerte que cualquier cineasta.

-Con 'Hachazos', su último trabajo, podría decirse que inaugura una nueva forma de hacer cine.

-'Hachazos' es tres cosas a la vez: una performance con proyección, un libro -que saldrá a la luz en agosto- y también un filme. Tres cosas con el mismo nombre. Es la misma historia de un hombre, Claudio Caldini, que fue un cineasta muy underground en Argentina en los años 70 y 80 y luego ha tenido una vida muy azarosa... Después de muchos años ha vuelto a hacer cine.

-Es mucho más que una película...

-Una película puede ser muchas cosas porque uno está mucho tiempo haciéndola. Dos, tres años, es mucho tiempo invertido. Se busca la salida a los distintos intereses. Piense que uno puede meter en un libro lo que no se puede en una película.

-¿Qué necesita Andrés Di Tella para rodar?

-No demasiado porque suelo trabajar con equipos muy pequeños. Es cuestión de tener el tiempo. Lo que más necesito es tiempo para investigar, para ir filmando de a poquito y también, aunque suene extraño, tiempo para entender lo que he filmado.

-¿Para ver si el resultado es el que esperaba?

-Sí, en el proceso del montaje. A veces uno descubre cosas que no esperaba y no es fácil abandonar las ideas originales. Otras me doy cuenta de que no tengo claro qué historia estoy contando y es después de revisarla cuando lo veo.

www.granadahoy.com

jueves, 2 de junio de 2011

Inventario de regresos


Inventario de regresos. El cine documental de Andrés Di Tella.
César Maranghello, Jorge Ruffinelli, Antonio Weinrichter y Casimiro Torreiro (ed.)

La trayectoria que el documentalista argentino Andrés Di Tella ha desarrollado desde su primer largometraje, en 1995, hasta hoy mismo aparece marcada tanto por un deseo de vincular sus filmes con las más innovadoras tendencias del documental internacional contemporáneo, como por una invencible disposición hacia lo autobiográfico, que se concreta en por lo menos tres de sus seis largometrajes dirigidos hasta la fecha. Los artículos de este libro, el primero que sobre su obra se publica en España, repasan tanto su conexión con lo internacional como con la producción argentina, y desde las preocupaciones por la historia reciente y lo colectivo hasta su ya comentada inclinación por el documental performativo. Asimismo, la voz de Di Tella queda plasmada en una amplia entrevista, en la que repasa los aspectos fundamentales de una vida apasionante, hecha de compromiso artístico, pero también ético y ciudadano, y marcada por una formación cosmopolita e internacional. Completa el volumen una serie de materiales firmados por el propio director, entre lo personal (sus diálogos con su hijo Rocco) y lo programático, como se expresa en el fundamental texto “El documental y yo”.


Retrospectiva de Andrés Di Tella


Cines del Sur. Granada. Del 4 al 10 de junio 2011.
Retrospectiva de Andrés Di Tella

Desde que irrumpiera en el casi siempre apasionante mundo del documental argentino con un film que, como Montoneros, una historia (1995), abordaba frontalmente el universo de la violencia que vivió la sociedad argentina entre los años sesenta y los primeros años ochenta, Andrés Di Tella ha venido tejiendo de manera ejemplar un intenso tapiz en el que lo personal (la memoria familiar, el peso de la paternidad, representada por dos padres que son –y han sido– notorios intelectuales, su carácter mestizo de blanco e indio) se entrecruza con lo colectivo, pero con la mirada siempre enfocada hacia unos márgenes poblados de individualidades a menudo incómodas para la historiografía, la tradición literaria o incluso el funcionamiento de lo social.

Así, en poco más de veinte años de una intensa carrera que comenzó en el cortometraje documental –pero que ha incluido también las performances artísticas, la docencia y hasta la reflexión teórica–, Di Tella ha terminado erigiéndose como una de las voces más interesantes del cine de no ficción, no ya en su país natal, sino incluso en el cambiante mundo del documental contemporáneo. Su mirada se ha detenido sobre escritores situados en posiciones incómodas respecto a la tradición constituida (Macedonio Fernández, Ricardo Güiraldes), sobre industriales que alguna vez soñaron con impulsar una Argentina dinámica y autosuficiente en lo que a su parque industrial se refiere (Jaime Yankelevich, su propio abuelo –el ingeniero Torcuato Di Tella padre– en Fotografías), sobre su madre, Kamala Apparao, una psicóloga de origen hindú formada en la universidad anglosajona y una de las dinamizadoras, en el Londres de los años sesenta y setenta, de la antipsiquiatría (también en Fotografías); sobre un cineasta tan inclasificable (e incómodo) como Claudio Caldini, el más reputado pero también desconocido underground del cine argentino de los setenta (en Hachazos, el film en el que actualmente trabaja, que justamente por su carácter de inconcluso work in progress no podremos ver en Granada).

Pero también sobre los rastros, tan tenues, dejados por los argentinos autóctonos, los indios exterminados por el ejército argentino en el siglo XIX (en El país del diablo); sobre la censura y la represión padecidas por la sociedad argentina entre los setenta y los ochenta (en Prohibido), sobre la manipulación de materiales televisivos que desvela una manipulación informativa mucho más peligrosa (como en el apasionante cortometraje Reconstruyen crimen de la modelo, uno de sus primeros trabajos). Así, el Festival de Granada Cines del Sur –para el cual las distinciones entre documental y ficción son meras categorías comerciales– propone a sus espectadores recorrer, de la mano de un notable documentalista, esos desconocidos resquicios en lo que lo privado ilumina ejemplarmente algunos de los aspectos menos conocidos de eso que damos en llamar el funcionamiento de una sociedad.

www.cinesdelsur.com/