
Otra típica lectura de un servidor: la biografía de un escritor que no leí, escrita por otro escritor que no leí. Like A Fiery Elephant: The Story of BS Johnson de Jonathan Coe. Coe es un novelista inglés bastante reconocido, que pertenece a la generación inmediatamente posterior a la del llamado dream team (Jorge Herralde dixit) de Martin Amis, Salman Rushdie, Ian McEwan y Julian Barnes. Seguramente, por eso mismo, quedó relegado en mis lecturas (confieso que a los otros sí los leí ampliamente). Alguna vez me recomendaron El club de los canallas (“The Rotter’s Club”) que habla de la vida en Inglaterra en los años 70 -I was there- pero no lo llegué a leer. De BS Johnson apenas llegué a abrir algún libro pero, sobre todo, me quedó grabado uno de sus títulos de los años 60: Aren’t You Rather Young To Be Writing Your Memoirs? (“¿No eres demasiado joven para estar escribiendo tus memorias?”). Ese título anticipó, para mí, lo que sería años después una de las corrientes más importantes de la literatura actual. Johnson escribía novelas pero pensaba que la “novela” no tenía que ir necesariamente de la mano con la “ficción”. En una de sus primeras novelas (que no leí), Albert Angelo, Johnson dibuja un personaje autobiográfico apenas disimulado (lo hace arquitecto en vez de escritor). Pero interrumpe la historia por la mitad: “fuck all this lying!” Y continúa: “qué sentido tiene disimular, mentir… quiero contar la verdad, toda la verdad sobre mí… si empiezo a contar historias me alejo de la verdad de mi verdad y eso no es bueno”.
Como no podía ser de otra manera, la biografía de Coe tampoco es una biografía normal, porque Coe no es un biógrafo sino un novelista y porque BS Johnson no fue un novelista cualquiera sino un novelista experimental. Según una crítica reproducida en la contratapa del libro, “es como si Paul McCartney hubiera escrito una canción sobre John Cage”. Coe piensa en Johnson como un personaje. Y su historia tiene que ser tan poderosa como la de una novela, con giros inesperados en la trama (por más que el final se sabe de antemano). Pero tampoco se permite inventar nada. Todo -aún las especulaciones sobre los agujeros negros de la vida de Johnson- está basado en documentos y testimonios. A la vez, Coe no siempre le cree a Johnson y esto da para una especie de tensión dramática entre biógrafo y biografiado. Se produce un ida y vuelta muy interesante -acorde con el espíritu crítico del novelista experimental- entre el deseo de contar una historia y la imposibilidad, finalmente, de conocer la vida de otra persona. El epígrafe de la biografía, parádojico, es del propio Johnson: “Telling stories is telling lies”.
-Andrés Di Tella